
Lo primero que tengo que decir es ¡ehorabuena! si llegas a una segunda cita es por que ha habido una primera y además te han quedado ganas de repetir. La verdad es que si llegas a una segunda cita tienes mucho camino recorrido: sabes que le gustas, no tienes que hacer nada para llamar su atención y la tienes solo para ti.
Así que como diría Pablo Motos, relaaaajate. El primer consejo que puedo dar es el que sirve en cualquier ocasión de la vida pero no por eso deja de ser importante. Se tú mismo, estar fingiendo o intentando aparentar algo que en realidad no eres no te saldrá muy rentable, además es fácil que te acaben pillando.
La seguridad en ti mismo es imprescindible, probablemente ella estará nerviosa, así que lo que menos quiere es un tipo inseguro y duditativo. Además de ser seguro, tiene que notarse, así que fuera dudas y se tú el que lleve la iniciativa. Nada de “¿dónde quedamos?”, “no sé, dónde tu quieras”, “no, elige tú”...
Mejor un “quedamos en tal sito a tal hora” acompañado de un “si te parece bien”. Aparentas seguridad, pero al mismo tiempo ella se da cuenta de que te importa su opinión.
A la hora de elegir que hacer durante la cita, piensa algo sencillo pero que se salga un poco fuera de lo común. No la lleves a saltar en paracaídas en la segunda cita, puede pensar que intentas aparentar o que simplemente estás chiflado.
Comer un helado mientras paseas en bicicleta por el parque, o visitar un nuevo bar de oxígeno del que te han hablado muy bien y te gustaría probar. Nada rebuscado, pero segúramente no lo haga muy a menudo.

Antes de tu cita, trata de recordar detalles sobre ella de los que hablasteis durante la cita anterior para después dejarlos caer mientras habláis. Esto le hará ver que realmente estás interesado por ella. En muchos casos también puede ayudar para ella piense que no ibas tan borracho como parecías.
Durante la cita, tienes que mostrar un interés genuino por ella, pregúntale todo lo que quieras saber acerca de ella (con delicadeza que nos conocemos), si es una chica que se cuida mucho, pregúntale acerca de su ropa, si tiene un puesto de trabajo importante, por su trabajo. Eso sí, si te aburres hazle cambiar de tema, una cosa es hacer que ella se sienta a gusto y otra que tú te aburras como una ostra.
No temas mirarla a los ojos, ella sabrá que no tienes nada que ocultar y que tampoco te intimida. Además ella será consciente de que tiene toda tu atención, en ese momento solo tienes ojos para ella (literalmente).
Como veréis básicamente la actitud que has de seguir se reduce en seguridad en ti mismo e interés hacia la otra persona. Por supuesto esto no te garantiza una cita perfecta, ni mucho menos además de esto para que la cita sea perfecta debería tener una buena conversación, besos, muchas risas, más miradas… y por supuesto ¡un final feliz!, pero esto lo dejamos para la segunda parte.
Imágenes | Flickr I, II
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