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Sin en la primera parte hablábamos de la actitud con la que se debe afrontar la cita, en esta hablaremos del como actuar. Recordemos que lo principal era mostrar seguridad e interés hacia nuestra cita. Además cuanto más divertido seas, mejor.

A todo el mundo nos gusta reir y simplemente por convertir tu cita en un “rato divertido” te asegurará un próxima cita. Así que no estaría de más que pensaras en anécdotas con grandes dosis de humor que han pasado a lo largo de tu vida. Con esto no quiero decir que te conviertas en el rey de la comedia, para tener una cita perfecta deberás ir escalando poco a poco, reservando algo de misterio y con cuidado ir mostrando un interés cada vez más sexual.

Lo de preparar anécdotas puede parecer muy falso, pero es el mejor recurso para solventar situaciones incómodas. Con una persona que apenas conoces de nada es muy fácil que se produzcan esos eternos segundos en los que ambos os quedáis sin saber que decir, si para ti es incómodo, no te creas que para ella no lo será menos, ese es un buen momento para soltar tu anécdota.

A la hora de ligar, lo que peor que te puede pasar es que te quedes sin saber que decir, no solo la aburrirás, sino que probablemente consigas que la muchacha (o el muchacho) no quiera volver a quedar contigo. Así que evita los silencios incómodos a toda costa, sino se te ocurre ninguna anécdota vete al baño, a la barra a pedir, dónde sea, probablemente en ese rato se te ocurra una buena conversación.

Todos recordaremos la escena de Pulp Fiction, realmente es una genial forma de solucionar el “problema”. Ella sabe que esos momentos son horribles, pero tiene la capacidad de controlarlos y usarlos en su favor, puedes usar algo parecido pero no las mismas palabras, ¡todo el mundo ha visto Pulp Fiction!.

Por supuesto, cuando quedamos con otra persona no solo esperamos una buena conversación, de hecho, en la mayoría de los casos esto es un mero trámite para conseguir un fin. Es más, lo más probable es que durante toda tu cita, lo único que pase por tu cabeza sea ¿la beso ya? ¿debería decirle si quiere venir a mi casa? ¿realmente querrá algo conmigo?. La respuestas a todas esas preguntas es sí.

Si ella ha aceptado una segunda cita, es porque realmente estaba dispuesta a algo más solo tienes que calibrar cuando es el mejor momento para proponer cada cosa. Para esto te puede ayudar algo de lo que ya hable en otra ocasión la PNL. Observando como actúa te puedes dar cuenta que lo dispuesta que está a seguir avanzado.

Facilítale (y facilítate) las cosas. Cuando quedas con una chica (en un bar, una terraza, un restaurante…) es muy común sentarte frente a ella, esto que puede parecer lo más normal es un error. Lo único en lo que te beneficia es a la hora de mirarle a los ojos, sin embargo te perderás muchas otras cosas (desde pequeñas caricias y toques por debajo de la mesa hasta el momento del beso). Por lo tanto te resultará mucho más cómodo sentarte a su lado.

Una cosa tan simple como cogerle la mano mientras habláis puede darte mucha información. Si tras cogérsela, la sueltas y ella (o él) la deja junto a la tuya es porque se siente bien contigo, en realidad es un enorme cartel que dice: Vas por el buen camino, sigue avanzando.

Del mismo modo, cosas como retirarse el pelo de la cara, acariciarse el cuello, humedecerse los labios o incluso cruzar las piernas mirando hacia ti son claras señales de que ella está realmente interesada en ti. Una de las señales más claras es cuando posa su mano sobre tu pierna, si esto sucede bésala sin pensártelo.

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Existe un sencillo truco que siempre funciona. Mientras habláis, por supuesto estás mirándola a los ojos, baja un poco tu mirada y fíjate en sus labios, si ella responde y mira los tuyos ¡adelante!. Parece una estupidez, pero os aseguro que funciona al 100%.

Una vez os habéis besado todas las dudas que podían quedar deberían desaparecer, ahora sabes realmente, no solo que le gustas, sino que además la atraes. Así que solo te queda una barrera por pasar. ¿Cómo le digo que venga a casa?

Punto peliagudo donde los haya. Si en lugar de ser una segunda cita, fuera el ligue de una noche la cosa sería más complicada (de esto ya hablaremos en otro momento). Pero en este caso, la cosa es tan fácil como invitarla a tu casa. No hace falta decir “oye, te apetece que vayamos a mi casa a follar”, de hecho sería realmente desagradable, brusco y le haría sentir como una puta (amén de arriunar todas tus esperanzas con ella).

Un “te apetece venir a mi casa” tiene implícito la segunda parte, ambos lo sabéis pero no hace falta decirlo. No negaré que he utilizado (y sigo utilizando) todo tipo de excusas para atraerlas hasta casa, desde ir a recoger mi móvil olvidado, hasta ir a enseñarle mis peces de colores. Una vez en el calor del hogar tienes casi todo hecho, lo único que tienes que hacer es convertir los besos que en el bar eran modestos en los más eróticos del mundo y excitarle tanto que no se pueda resistir (esto también daría para otro post).

Como veréis esta cita está pensada si todavía no ha pasado nada entre vosotros, si en la primera ya pasó algo, todo esto sobra.

Imágenes | Flickr, I, II

En Noctamina | Segundas citas (I)

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