The Bug - London Zoo

probertoj 2 de agosto de 2008 2 comentarios

The Bug  - London Zoo

No creo en la música como escapismo. Quiero ir al asalto del cuerpo y de la mente de manera simultánea.

Con esa declaración de principios contundente está promocionando Kevin Martin su tercer disco bajo el sobrenombre de The Bug. ¡Y vaya si consigue sus objetivos! London Zoo es una obra que te rompe el cuello y te obliga a dislocar los pies para moverte a su ritmo mientras parece contarte las verdades del barquero sobre Londres y su fauna humana.

Y digo que parece contarte, porque no es sencillo saber de qué se canta/habla/rapea/escupe en London Zoo. Si seguimos a su autor, el disco muestra su relación de amor/odio con Londres, la maravilla y lo odioso de vivir en ese caos urbano.

Para los que, como yo, no estén acostumbrados a la escena electrónica del Reino Unido, palabras como dubstep o grime definen más bien poco. A nosotros nos queda acudir a símiles que los expertos en la materia considerarán poco afortunados, pero que describen bien mis sensaciones con este disco. ¿Os acordáis de la adrenalina que desprendía XTRMNTR, de Primal Scream, tras la primera escucha? ¿De la brutal colisión de sonidos que allí se llevaba a cabo? ¿Sí? Pues quitadle las guitarras, añadid a Jamaica y a su música por todos lados y hacedlo aún más oscuro, que no más pesimista. Eso es London Zoo. No se parecen en nada musicalmente, pero la sensación que me deja es la misma.

Y la sensación es importante, porque éste es un disco de atmósfera rompedora: empieza lleno de rabia (fenomenal Tippa Irie en ‘Angry’; youtube), a ratos se llena de caos, en otras canciones cae casi en el letargo (luce mucho la ruptura que impone ‘You and Me’ hacia mitad del álbum), etc…

Pero no sólo el ambiente rompe: el sonido se escapa a todo control, los sonidos graves se lo llevan todo por delante y escuchado a no excesivo volumen, London Zoo empieza a retumbar por toda la casa.

The Bug ha conseguido que su nuevo disco tenga tantas caras como se le quieran poner. Es hedonista (en una pista, esto rompe todos los cuellos que quiera), lleva carga emocional (la mala baba como medio de supervivencia) y tiene tantas capas y detalles como para perderte dentro por una buena temporada.

Curioso: casi todos los años acaba agarrándome por los huevos un disco de esos que no están en mi radar. El de The Bug no puede estar más alejado de lo que busco habitualmente, pero bastó una referencia ligada a Tricky para que le hiciera caso. Para que luego digan que los blogs no valen de nada: una vez más, La Increíble Verdad fue mi faro y casi en ningún otro lugar os van a contar mejor las virtudes del magnífico London Zoo que allí.

1 voto

Comentarios

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    Hurm…interesante sonido.

    La de cosas nuevas que estoy descubriendo con vosotros Hipersónica.

  • 2 Avatar

    ¡Me alegro, Qluraqan! A mí me parece un señor discazo

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