
Ya llevamos unos días de primavera. Vuelve el sol, el calor y el buen tiempo. Y así como los festivales, ya están aquí las primeras raves de la temporada. Con la ventaja de que el ambiente es mucho más íntimo y recogido, no existen horarios y sobre todo, ¡son gratis!
¿Os gusta salir de rave? La sensación de bailar nuestra música favorita bajo las estrellas en una noche de verano no tiene precio. Parece una idea sencilla, pero el movimiento rave tiene una singular e interesantísima historia detrás, y hoy es un día tan bueno como cualquier otro para repasarla.
La palabra Rave no es nueva. Parece ser que surgió en los años 60, y era el nombre que la inmigración de Centroamérica le daba a las fiestas a las que asistía en la ciudad de Londres. Sin embargo, a nosotros lo que nos interesa es el movimiento Raver contemporáneo.

Las Raves, o Free Parties, crecieron en los años 80, a partir del movimiento inglés del Acid House. tanto en la ciudad inglesa de Manchester, como en Ibiza, estendiéndose rápidamente por Centroeuropa, en especial en la ciudad alemana de Berlín.
En aquellos tiempos, años difíciles para los jóvenes ingleses, estas fiestas eran la única opción de muchos de ellos para evadirse de los problemas económicos y sociales de las deprimidas ciudades inglesas. ¿Habéis visto Trainspotting? Esa película refleja una realidad social que era la de esos primeros años del movimiento rave en Europa.
Acid House, techno, drogas, ilegalidad y desfase. Porque estas fiestas se organizan de manera ilegal. Almacenes, fábricas abandonadas, playas, fincas… Todo vale. Un equipo de sonido y un Dj es el único requisito necesario para montar una buena rave. ¿Los horarios de cierre? Los pone el público que asista… o la policía, cuando decida desmontar el chiringuito.
Fue en estas fiestas ilegales cuando personas como Sven Vath o Paul Oakenfold comenzaron a curtirse como Djs. A principios de los años 90, las raves en Europa comenzaron a estar totalmente masificadas y muchas se transformaron en festivales o eventos callejeros, como por ejemplo la famosa Love Parade.

El auténtico y genuino movimiento Rave llegó a Estados Unidos más tarde. Primero fue San Francisco, después Los Angeles, y más tarde la metrópoli por excelencia, Nueva York. Se dice que el movimiento era más puro, más underground. Una subcultura de escape de la realidad.
La película Groove, de la que ya hablamos en nuestro especial sobre cine en Noctamina, refleja perfectamente esos primeros años de escena electrónica rave en la ciudad de San Francisco. La aconsejo totalmente porque pone los pelos de punta. Y el colofón, la breve aparición de John Digweed con su maravilloso Heaven Scent.
Fue en esos primeros años donde se acuñó el eslogan P.L.U.R, que es la filosofía de toda rave. Peace, Love, Unity and Respect. La frase la utilizó uno de los pioneros en la organización de estas fiestas, el dj Frankie Bones. En medio de una de ellas, pronunció la frase: “If you don’t start showing some peace, love, and unity, I’ll break your fucking faces”

Es de fácil traducción: Si no empezáis a mostrar un poco de amor, paz y unidad, os romperé la cara. Con esta sencilla frase, comenzó la leyenda, así como con otra de las teorías míticas de la fiesta: la concepción de la rave como una Zona Autónoma Temporal, término que proviene de los pensadores anarquistas.
Por cierto, que Frankie Bones, del que no he conseguido encontrar apenas información es hermano del Dj y músico de electro Adam X, otro de los que, como Josh Wink o el mismísimo Frankie Knuckles, fueron pioneros de la fiesta en estos primeros años de expansión.
¿Y la música? En esta filosofía P.L.U.R, está concebida como el elemento aglutinador de los ravers que asisten. El techno, el trance, insluco el house o drum’n bass, son músicas creadas por y para el baile. Su pulso, su atmósfera, sus ciclos… música para el cuerpo y la mente que pretende alcanzar una comunión con el raver.
Suena bien, ¿verdad? Es una forma de entender la fiesta y la música que puede que se esté perdiendo. Raves como las de aquellos años quedan pocas, pero en concreto en nuestro país todos los veranos son muchos los colectivos que se organizan en torno a unos altavoces en cualquier rincón insospechado.
Vivir una rave de las de verdad, bailar al son de la música, acompañado de nuestras amistades, una noche estrellada de verano, ver amanecer. Son sensaciones que están a punto de llegar: ojalá este artículo os haya metido de nuevo el gusanillo en el cuerpo. Y recordar: P.L.U.R
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