
En Noctamina os hemos hablado larga y tendidamente de algunos de los eventos que se han organizado este último mes en Barcelona, coincidiendo con la celebración de la Red Bull Music Academy.
Aprovechando que seguramente será la primera y última vez que dicha reunión anual tenga lugar en la ciudad condal, no quise perder la oportunidad de visitar sus instalaciones y comprobar en primera persona el ambiente de la congregación.
Personalmente, quedé impresionado tanto por el espacio habilitado para la ocasión, como por las instalaciones dispuestas para que los artistas pudieran dar rienda suelta a su creatividad.
Según el acuerdo al que llegó la academia con el Ayuntamiento de Barcelona, pudieron reformar la fábrica de Fabra i Coats con el objetivo de que en el futuro serviría como un centro habilitado para el desarrollo de las artes plásticas, musicales y escénicas.
Un poco de historia

La idea surgió en Berlín hace 10 años, cuando grupo de DJs le propusieron a la multinacional de bebidas energéticas realizar una reunión de artistas electrónicos patrocinada por su marca.
A partir de allí, la congregación se siguió celebrando de forma anual, y fue a partir de su tercera edición que abandonó la capital berlinesa, para empezar su ruta itinerante: Dublin (2000), New York/London (2001), São Paulo (2002), Cape Town (2003), Roma (2004), Seattle (2005), Melbourne (2006) y Toronto (2007).
Paralelamente al desarrollo de las jornadas puramente académicas, la organización ha ido realizando diferentes tipos de actos enmarcados en la escena electrónica y artística, llenando parte de la agenda cultural de cada ciudad durante el tiempo que dura el evento.
Los participantes

La RBMA se compuso de dos turnos de dos semanas de duración cada uno. En cada turno, un total de 30 artistas se reunieron para intercambiar experiencias, asistir a conferencias exclusivas de profesionales del sector y colaborar en trabajos comunes.
Sólo unos pocos consiguieron llegar a la academia, los que habían sido seleccionados por criterios musicales y capacidad para expresarse en inglés; mientras que la gran mayoría de los miles que lo intentan cada año, deben volver a esforzarse para mejorar estos aspectos, si quieren obtener alguna plaza en las siguientes convocatorias.
Los temas que los artistas crean gracias a su paso por The Academy, se compilan en CDs que luego se distribuyen entre miembros de la prensa especializada o representantes del negocio musical. De esta forma, los compositores consiguen que su material se escuche en círculos que, de no ser así, les sería más complicado llegar.
Las instalaciones

El recinto conservaba su fachada exterior intacta, pero por dentro estaba totalmente reformado y acondicionado para albergar la actividad frenética que allí se comprimió.
En la parte inferior se podía encontrar el lounge y la terraza, donde los artistas se concentraban para comer o tomar cafés y zumos que les recargaran las pilas. También era la parte en la que estaba el estudio de radio y las salas de control de audio y vídeo.

La parte superior era la zona de los estudios de creación, todo un hervidero de gente, en el cual podías encontrar los participantes deambulando con sus instrumentos y gadgets intentando terminar sus obras; no obstante, eran los últimos días de la academia y cada uno de ellos quería llegar al final con los deberes hechos.
En esta zona habían ocho estudios donde los “alumnos” podían reunirse para ponerse a componer su música y experimentar con algunos de los instrumentos cedidos al centro.
En uno de éstos, pude juguetear un poco con un Reactable; aunque lamentablemente para mí no funcionaba, pero seguro que los allí presentes no lamentaron que les hubiese destrozado los oídos con alguna que otra nota horrorosa.

Lo que más me impresionó fue el lecture hall. Presidida por un sofá, el resto de la sala la ocupaban otros tantos sofás dobles e individuales para que el público se acomodara mientras se impartían las conferencias.
Seguro que la comodidad de los asientos propiciaron que más de uno tuviera la tentación de echar una cabezadita, pero para eso había un buen número de neveras dispuestas con latas de bebida energética, un elemento omnipresente en todo el recinto.
Estas charlas fueron grabadas y retransmitidas a través de la web del evento; como, por ejemplo, la que llevó a cabo una leyenda del Drum & Bass, el británico Goldie:
Exhibición de arte

Adicionalmente a lo dispuesto en el centro para el desarrollo musical de sus integrantes, por todo el edificio era posible presenciar obras de arte expuestas por los organizadores del OFFF Festival for the Post-Digital Creation Culture.
Un conjunto de 22 artistas ocupaban los espacios reservados para lucir sus trabajos y, de todos ellos, el que más me impresionó fue el de los chicos de Multitouch.
Han creado un pantalla táctil enorme, llamada Guten Touch, que sirve tanto para pintar tu propio cuadro interactivo, como para echar una partida al mítico Space Invaders con pelotas de espuma de munición.
Más información | Red Bull Music Academy
Fotos | RBMA y Flickr de Multitouch-Barcelona
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