
El segundo día del Experimentaclub 2009 no contaba con tantas estrellas de renombre en comparación con el primero, donde estuvieron Charles Hayward, Fuck Buttons y Zombie Zombie, entre otros, pero al final de la noche el broche lo ponían los británicos Pram, palabras mayores de la mezcla entre Pop, Jazz y electrónica.
Sergi Jordà presentó el invento de la reactable, una joya que en próximos años puede cambiar todo, y Miguel A. García apostó por la oscuridad mientras Manuel Rocha Iturbide lo hizo por la naturaleza.
Manuel Rocha Iturbide

Manuel Rocha Iturbide se situó entre el publico con su portátil y su mesa con la que jugar con los sonidos. Comenzó con la parte mas animal, en el sentido literal de la expresión, ya que se sirvió de cantos de pájaros y demás ruidos animales para sus composiciones sonoras.
El mexicano, a diferencia de Carlos Suárez el día anterior, quien también se vale de esta técnica, a mí no me convenció en esta primera parte, muy calmada, monótona y demasiado repetitiva. Después ya derivó hacia terrenos más oscuros con más acierto, cerrando con una pieza visual donde la música ganó en densidad.
Sergi Jordà & reactable

La reactable bien podría ser la maquina del diablo. Cualquier sonido procedente de la electrónica, en buenas manos, acaba saliendo. Y en las manos de uno de sus creadores, Sergi Jordà esto no podía ser menos. El catalán, de notable trayectoria musical donde estuvo en Clónicos y con colaboraciones con La Fura dels Baus, además de su destacado trabajo en el sector de la universidad, arremetió él solo durante una hora sobre diferentes géneros que iban saliendo del contacto de los aparentes simples cubos con la superficie de la mesa.
No faltó nada, desde la habitual IDM, que tiene en este invento un universo por descubrir, al Breakbeat, pasando por, entre otros, el Ambient y el Jungle. Hay sitio para todos los sonidos aunque el proceso de composición no será tan sencillo como da la impresión a primera vista. Sólo pensar que habría sido si Ralf Hütter, Florian Schneider, Richard D James, Jeff Mills o Juan Atkins hubiesen comenzado en la música con una reactable bajo el brazo…
Miguel A. García
El sonido duro del día de ayer fue a deparar en el portátil del artista vasco Miguel A. García, conocido por su proyecto sonoro Xedh. Uno de los nombres de la escena nacional con un buen recorrido a futuro apostó por llenar el patio de La Casa Encendida con sonidos muy oscuros, atmósferas densas y estructuras cerradas que de la potencia eran asfixiantes.
Un sonido que gana enteros en otro tipo de escucha, puesto que aunque sólo fue media hora de muestra, la naturaleza intimista de su música no favorece una escucha sentados en el suelo y mirando al escenario tanto tiempo, porque es demasiado monótono. Yo me quedo con su obra pero en casa.
Pram

El nombre grande del día de ayer se reservaba para los británicos Pram. Entre tanto sonido procedente de máquinas digitales y locura tecnológica en la búsqueda por nuevos sonidos en la frontera de lo que se entiende por música, la mítica banda Pram ponía los pies en la tierra pero en la suya propia, puesto que construyen su propio universo.
Es un universo underground, de películas de terror de serie B a las que Rosie Cuckston y compañía ponen música como si de un encargo marciano se tratase y el pedido hubiese prescrito hace 50 años. Para ello combinan el uso de instrumentos convencionales como el bajo, la batería y la guitarra con otras rarezas como el theremín, del cual se encarga Harry Dawes, quien también toca el trombón, y los extraños sonidos lanzados por Max Simpson.
Lo suyo es una aportación real al Dream Pop a través del Jazz y de la electrónica, pasando por ritmos brasileños que se incorporan en sus melodías y a los que homenajean en sus proyecciones de fondo mientras tocan, donde se ven las imágenes de películas a las que se pone música o viceversa, entre las que apareció Carnival In Rio (1983). Una maravilla de concierto.
Fotos | Experimentaclub (todas ellas de Miguel Fernández Flores)
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arghhh que buena pinta tiene, cada momento que pasa me estoy arrepentiendo de no haber acudido a ver a pram :( maldito azucar y sus curvas.
Que buena pinta, y las fotos estupendas.
Las fotos son muy buenas, la organización ha sabido contar con un gran fotógrafo.
Natxo qué envidia. Seguro que pasaste tres tardes magníficas: esto de la experimentación abre los sentidos y sienta genial al cerebro.
Al final los noctamínicos, nos quedamos sin Experimentaclub, y yo sin entradas. ¡Verguenza les tendría que dar grrrr!
Estuvo genial, Vlad, una pena que no vinieses, te habría gustado mucho, sobre todo la parte electrónica.
Al siguiente nos vemos fijo!