Primavera Sound 2008 (Viernes, 30-05-2008)

probertoj 2 de junio de 2008 0 comentarios

No Age

A priori, el viernes en el Primavera Sound se antojaba como uno de los días grandes, con un buen balance entre nombres clásicos que vuelven y otros nuevos que prometían. Sin embargo, la cosa quedó algo deslucida y el balance final de la jornada deja más oscuros que claros. Muchos más. Algunos de ellos sangrantes.

Pero tampoco es cuestión de hacer mala baba. Lo cierto es que la irregular jornada de viernes nos dejó grupos centrados y otros no tanto. Por desgracia, creo, elegimos mal en algunos solapamientos de horarios y, además, no llegamos a varias cosas interesantes. Es la peor sensación que deja siempre el Primavera Sound, que es inabarcable y que sabes que eligiendo algo te estás perdiendo otra cosa que posiblemente funcione mejor.

Pero vamos al tajo, que hay materia de sobra. Esta vez, separamos por grupos.

The Sonics:

Pues tengo un poco la misma sensación que Koala en Bilbao. Lo suyo es menos sangrante que lo de otros grupos que vuelven, pero no evitan que el sabor amargo también esté presente. Los disfrutas a ratos y siempre que no lo pienses demasiado. Porque estos Sonics no son lo Sonics, sino ellos mismos incapaces de sentirse tan jóvenes como lo fueron en su momento. Son la orquesta del club de jubilados de mi pueblo si en vez de escuchar de jóvenes a Julio Iglesias hubieran tenido a Chuck Berry. Pero la orquesta de jubilados de mi pueblo es buena, no es como la del de al lado, que son más tipo Buzzcocks.

En resumen, no estuvo mal, pero no estuvo bien. Hay cosas que deberían quedarse sólo en disco. Si por lo menos tuviera cosas feas que llamarles, pues aún, pero lo único malo que puedo decir de ellos es que el tiempo ya no está de su lado. Y eso, en su garage frenético, se nota. Eso sí, después de haber visto a New Order en Barcelona, se agradece que al menos los Sonics no se conformen con pisotear su leyenda. Simplemente, no puede igualarla. Ley de vida.

Ambiente Primavera Sound 08

The Go! Team:

La batidora que son se puso en marcha y dieron uno de los concierto más movidos del Primavera Sound, un festival donde la gente apenas baila. Pero con ellos repito sensación: creo que sus discos funcionan a las mil maravillas en los bares, no tan bien en casa y que en directo se quedan pelín cortos. Lo peor es la sensación de no saber qué me faltó: ellos lo dieron todo y tienen una auténtica máquina vocal. Quizás fueran las canciones, que no me llenan en vivo. Menos fiesta de la esperada, la verdad.

grandemarlaska.JPG

Grande-Marlaska:

En el momento de más calor de todo el festival, el grupo madrileño supo llenar los huecos de un escenario enorme y del poco público que se acercó a verlos. Para ello tiraron de oficio y de canciones más contagiosas de lo que parecen en disco. Otra razón más para decir que su debut engaña: en directo suenan aún mejor sus canciones de pub indie y clientela beoda, mientras que las que coquetean con la sutilidad y los arreglos de pop perfecto no funcionan también. Imperfectos, pero muy disfrutables, fueron una de las sorpresas agradables del festival. Varias de sus canciones se nos metieron en el subconsciente y horas más tardes seguíamos tarareándolas.

Sebadoh:

Un delito. Que teniendo un repertorio tan impresionante Barlow, Gaffney Y Lowenstein eligieran uno de los peores setlist de su vida sólo se puede a achacar al exceso de alcohol o a la vagancia. Como dijo un amigo, parecía que habían elegido tocar las canción que no habí aque ensayar antes del concierto. Cuanto más tiempo pasa de su concierto, peor me siento. Tanto desatino cuando estábamos a punto de disfrutar de una de las mejores bandas de rock de los 90. Convendría que las leyendas supiesen que se les puede bajar del pedestal bien rápido. Por ejemplo, unos que se caen. Muy chungo.

Cat Power:

Debo ser de los pocos a los que les gustó su concierto, pero sí, yo salí satisfecho. Totalmente balanceada a su lado más 70s, a Cat Power no se le puede acusar de haber tomado el lado más fácil. Chan no hizo tonterías, pero sí se comportó como una frontwoman de rock: la voz le aguantó y aunque a la banda, a veces, le faltó más calidez, el resultado final no es nada despreciable. Mi memoria conservará para siempre el momento en que atacaron Metal Heart, sin lugar a dudas su mejor canción y la que más validez da a su excursión por el lado setentero de la vida.

Pissed Jeans

Pissed Jeans:

Sonaron de lujo. De hecho, te alejabas 300 metros y seguías estando allí. Y medio kilómetro más y aún les oías con claridad. Pero a Pissed Jean les pasa en vivo lo mismo que en disco: que sonido no es igual a canciones y que uno desearía que a veces se pusiesen a componer algo que les haga llegar a alguna parte. Lineales, monótonos y, no hay duda, muy potentes. A ver si se deciden a hacer canciones, que sus admirados Mudhoney bien que las tenían.

Felice Brothers:

Vimos poco, pero fue más que suficiente para saber que ésa hubiese sido la opción buena y no la de Pissed Jeans a las 19.30 horas del viernes. Canciones con sonrisas, rock de corazón folk, The Band y muchos buenos motivos para decir bien alto: ¡Cuánto bien ha hecho Bob Dylan!

No Age

No Age:

Bastante más caótico y menos brillante de lo esperado. Ya sabemos que sus discos nacen por intervención divina, que ellos son un par de zoquetes que en vez de barro y arcilla manejan ruido blanco y que su Eva musical aún es algo amorfo, aunque apunta maneras de tía buena. Pero estaría bien que aprendiesen a controlar el caos, que en todas las canciones consiguieran lo que en Barcelona sólo apareció en determinados momentos: ruido con mucho criterio. Falta rodaje.

El Guincho:

Primero: No fue una actuación en vivo, casi todo estaba pregrabado y El Guincho se dedicó a poco más que a aporrear percusiones.
Segundo: sus visuales son divertidos, pero su tonillo tropicalista pierde fuerza respecto al disco y queda mucho más normal, más típico, más mediocre.
Tercero: para disfrutarlo nos faltó algo en el cuerpo. Quizás fueran ganas. Quizás sobraba cansancio.
Cuarto: Definitivamente, no es Panda Bear. Ni de lejos.

Air(w)att:

Su sesión fue tremenda, de las que hay que poner siempre al final de un festival. Rock, soul y mucho criterio para un no parar agotador. Pero una queja terrible: el festival cierra demasiado pronto. A las seis de la mañana el cuerpo aún nos pedía más.

Más en Hipersónica | PS 08: Jueves

Top 10

Suscríbete