Primavera Sound 2011: el beergate frente a un buen comienzo artístico (Crónica del jueves 26 de mayo)

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Primavera Sound 2011

El Primavera Sound 2011 comenzó con lujo y miseria. No fue mal día en el terreno artístico, mejor comienzo que otros años, con varios grupos brillando incluso por encima de lo esperado. Pero en lo organizativo, la cosa fue de desastre. El sistema de “rellena tu tarjeta en la web con dinero y luego paga con ella en las barras” resultó un desastre desde primera hora de la tarde. El sistema se cayó, fue imposible para la mayoría acceder a vincular su tarjeta festivalera con su cuenta en el Portal, y, por si fuera poco, los que ya las habían vinculado tampoco pudieron pagar porque en las barras tampoco funcionaba nada.

Eso, más la paradoja de que un festival patrocinado por una marca de cerveza estuviera durante más de cinco horas sin poder servirla salvo en lugares puntuales (zona VIP y zona de prensa, algunas barras), acabaron por dar una sensación horrible para un festival generalmente inmaculado en estas cosas. Señores, es mejor no inventar: al final, la solución de poder pagar con dinero acabó por imponerse. Los experimentos, con gaseosa, pero no justo el año en que das un salto cuantitativo de gente y prometes que no habrá ni una cola. Mal, y esperemos que hoy mejore. Esperemos, no: es una obligación que hoy mejore. (P. Roberto J.)

A falta de Internet y tiempo, en un momento que decir Twitter está de moda en los medios. Yo haré mis crónicas en 140 caracteres, las extensas y mejores son de Roberto.

Triángulo de Amor Bizarro:una apertura del festival con TAB es una apertura que da gusto. Contundencia, buenas guitarras musculosas y rapidez. (8)

Thelemáticos: Pese a empezar algo fríos e ir de menos a más, Thelématicos no tuvieron problemas en demostrar por qué sus canciones, cortas y contudentes, son rock’n‘roll primitivo de la mejor cosecha con una buenas gotas de pop y psicodelia.

Si The Oh Sees se hubiesen enamorado de los discos de Patrullero Mancuso (que deberían haberlo hecho, así que alguien tendrá que pasárselos), saldrían canciones como las de Sergio y compañía. Y hay tanta gente a la que dedicarle el mensaje de ‘La casita’... (7,5)

Cults: Banda hype de Internet con un sonido desastroso,a la lata,una cantante buscando siempre el énfasis para su voz y un pop edulcorado aburrido. (2)

Blank Dogs: Uno podría pensar que el cóctel retro ochentero de electrónica y pop ya tuvo su momento y debería estar pasando de moda. Pero Blank Dogs se aferran a él con con cierta gracia y aunque andan lejos de dar con la canción memorable, sí pueden ganarte con esas líneas de teclado omnipresentes y de textura de chicle.

Quizás no sean un grupo enorme, pero mantienen el tipo en vivo y se les puede encontrar la gracia que te haga ir a los discos. Las conclusiones que saques después es probable que sean otra cosa, pero en todo caso es agradable ir a un concierto y no aburrirte. (6)

Of Montreal: a medio camino entre The Darkness y Scissor Sisters en la propuesta audiovisual. Performances de lucha libre junto a un Pop alegre. (7)

The Fresh & Onlys: No decepcionaron, ni siquiera para los que íbamos después de habernos quedado prendados de sus discos de garage sesentero. Dieron un concierto ideal para saber que de este Primavera Sound también saldremos con algún grupo que recordaremos siempre. Sin cortes, sin tonterías, no calcaron el sonido de sus discos sino que le añadieron un punto mucho más contundente, más rock. Se hacen querer y tienen todo el futuro por delante (9)

Seefeel: hipnotismo basado en el mejor Drone e IDM a base de densas capas que se van superponiendo para cubrir a Sarah Peacock en las voces. (8,5)

P.i.L. (Public Image Limited): el concierto de la noche. Más de hora y media de un enorme John Lydon. Voz contundente y punkarra junto a una banda que le dio el colchón. (10)

Grinderman Primavera Sound

Grinderman: Nick Cave es un pedazo de frontman y el resto de Grinderman, con Warren Ellis y su violín a la cabeza, tienen ya experiencia de sobra como para levantar cualquier concierto. Así que no fue muy complicado rellenar los huecos del escenario San Miguel con una propuesta aparentemente volcánica y catárquica.

Y, aún asi, en vivo me siguen dejando las mismas lagunas que en disco: las de Grinderman siguen siendo las canciones más flojas de Cave en años y su fiereza parece como de souvenir, de ponerse una chapita y decir que haces lo que haces en vez de hacerlo en realidad. (7)

The Walkmen: una banda más de Inde Rock con sus tres singles pegadizos y rápidos que ocultan la monotonía del resto de temas. Concierto abarrotado. (4)

Interpol: Llenando el nuevo Escenario Llevant (también conocido como “no querías andar, toma dos tazas”), Interpol dieron un concierto muy, muy cuidado y que deja bien claros sus encantos y también sus limitaciones. No es complicado engancharse a sus mejores canciones, himnos de oscuridad pop donde el bajo lo domina todo, pero hay que reconocerles que cuando se ponen a ser pesados, pueden serlo y mucho.

El mayor problema de la banda guiri que mejor habla castellano del mundo es que, por mucho que lo intenten, nunca podrán ser sobresalientes, de manera que, cuando el repertorio se escora hacia las canciones que flaquean, en directo se les nota mucho. Aún así, cuando brillan se entiende que tengan ese punto de “casi masivos”. (6)

Suicide performing first LP: genios adelantados a cualquier escena Industrial permeable actual, Alan Vega y Martin Rev recuperaron la No Wave a base de reverb y mucho ruido. (8,5)

Caribou: confirmación como la nueva estrella indie de la electrónica pop en un formato banda a base de largos desarrollos y crescendos perfectos. (9)

Flaming Lips: Ya nos sabemos lo de la bola gigante, el confetti y los colorines, pero aún así no deja de impresionar el espectáculo que se traen los Flaming Lips al escenario, con sus acompañantes vestidos del Mago de Oz, sus luces estroboscópicas, su fanfarria y su volumen.

Y, sin duda, cuando deciden darlo todo, el repertorio que manejan va de lo brillante a lo genial: ahí quedan ‘She Don’t Use Jelly’, la delicadeza con que trataron a Yoshimi, el sí-sí-sí que suena mejor en vivo que en disco y el puñado de himnos locos que se han ido inventando. Eso sí, uno desearía que Wayne se dedicase más a cantar y menos a romper el ritmo interno de sus propios conciertos para que no hubiese tregua y fuese disfrutable al cien por cien. (8)

PIL Primavera Sound 2011

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