
A no ser que tengáis la increíble capacidad de estar en dos sitios diferentes a la vez, en el segundo día grande del Primavera Sound 2012, viernes 1 de junio, lo vais a pasar muy mal. Como yo. Como todos. Así que afinad bien vuestras elecciones y recordad: en Hipersónica sólo os ofrecemos recomendaciones. El consultorio sentimental, al fondo a la derecha. No os extrañéis ni os llevéis las manos a la cabeza si os invitamos a ir a dos grupos que tocan a la misma hora. El espíritu consiste en intentarlo. Y más en un día en el que los grupos más extremos tendrán un protagonismo que espantará a cualquier moderno despistado que pase por Barcelona.
Bien, la organización ha decidido colocar a todos los grupos españoles (perdón, a casi todos) en la misma franja horaria: a partir de las 17:00 de la tarde, para que acaparen toda la atención del respetable. El problema es que se solapan todas, inevitablemente. Picore, por ejemplo, tocan a la misma hora que Beach Beach, Cuchillo y, prácticamente, Laura Marling. ¿Que por qué ellos? Son de Zaragoza, su último disco está muy bien y llevan muchos años tocando por todos los rincones de España su rock poliédrico (o lo que ellos mismos definen como trance rock). Prueba, te van a gustar.
Jeff Mangum (nota para las secciones culturales de todos los medios de comunicación del país: no tiene nada que ver ni con los helados ni con los revólveres) no estaba muerto, estaba de parranda. Vale que desde In The Aeroplane Over The Sea no ha publicado (casi) nada y que Neutral Milk Hotel es el cadáver más legendario de la historia del indie rock. Pero sigue ahí, haciendo apariciones estelares de tanto en cuanto. Este año viene a Barcelona y todos deberíais estar para verle, pero como también toca el sábado, pues por qué obviar el producto nacional (ah, por cierto, Mangum, en la hora más chunga de todo el festival, se solapa con Milk Music y la mítica banda post-punk The Chamaleons).
Fasenuova se marcó el año pasado uno de los mejores discos de la escena nacional, en un registro únicamente comparable a Esplendor Geométrico. Si estáis pensando en cómo sonaría Suicide si tocaran folk industrial asturiano estáis pensando en Fasenuova. Sé que ese pensamiento no es precisamente recurrente, pero eh, con Fasenuova nunca se sabe. Aún no conozco a nadie a los que no les mole el rollo malsano de los asturianos. Se solapan gravemente con Bigott, al que, si lo de Fasenuova es demasiado, os recomiendo encarecidamente ir (es de Zaragoza, vale, me habéis pillado, pero en serio, es genial).
Oh, Girls. Es un grupo por el que sentir verdadero HAMOR. Su Father, Son, Holy Ghost es tan imperfecto, tan excesivo, tiene tantos errores que es imposible no quererle. Son tan falibles que desde esa posición pueden marcarse un concierto verdaderamente memorable. Las canciones, incluso los arreglos AOR, están ahí para vosotros, para que disfrutéis del verdadero clasicismo y de la clase de romanticismo tan elegante como falso que ya no se destila. Si no os convence, la segunda opción es Harvey Milk. Y luego I Break Horses, Lower Dens o Marianne Faithfull.
Los padres del sludge metal, la clase de música cuyo nombre proviene de un producto radiactivo. ¿Melvins? Qué queréis que os diga. Es otro de los conciertos indispensables. Su sonido es deprimente, tóxico y avasallador. Son leyenda viva del género, otra más, una de las muchas que vamos a poder disfrutar en este Primavera Sound. Si aún no os he logrado convencer del todo, su líder, Buzz Osborne, tiene este aspecto. Eso sí, los solapamientos vuelven a ser absolutamente matadores: The War On Drugs, Christina Rosenvinge, Liturgy y Big Star’s Third tocan a la misma hora.
El Concierto. Es tan, tan, tan grande que nadie le hace competencia en su franja horaria. La organización ha prometido dos horas de concierto. O como diría uno de los más grandes celebrities que ha dado Muchachada Nui: dos horacas. Robert Smith viene al Primavera Sound dispuesto a darnos hasta la última gota de emoción que alberga en su oscuro corazón, porque él es gótico, como góticos son The Cure y como góticos, y lo que se tercie, seremos todos el viernes por la noche. No os voy a recordar sus mejores discos: son gigantescos. Y además su directo sigue en plena forma. Si os lo perdéis ni Robert ni yo ni nadie os perdonará.
Los caprichosos designios de los horarios lo han querido así: los padres del grindcore tocan apenas cincuenta minutos después que The Cure. Si os va la música extrema no necesitan presentación. Si les tenéis miedo, no temáis. Napalm Death es un grupo al que admirar, y no sólo porque en su haber ostenten la canción más corta de la historia (‘You Suffer’, but why? Piensa en ello). Este año tienen nuevo disco. Han hablado de ellos hasta en El País. En Hipersónica nos ha gustado mucho, como no podía ser de otro modo. Problema: se solapan con Sleigh Bells, Wavves y Dirty Three.
Vale que son una sombra de lo que fueron, pero Mayhem es leyenda pura. Pioneros, padres y máximos representantes del black metal. Su intrahistoria, la de los asesinatos (un saludo a Varg Vikernes, que este año tiene nuevo disco), la quema de iglesias, el Inner circle y aquella mítica portada con su vocalista minutos después de haberse volado la tapa de los sesos por los aires eclipsa su música, pero no su show: cabezas de cerdo por doquier. Necrobutcher y Hellhammer siguen ahí. Lamentablemente, se solapan con Trash Talk.
No os voy a engañar, a mí Hurry Up, We’re Dreaming me encantó. Desde que llegué a él me enganché. Soy consciente de su pretenciosa grandilocuencia y del inquietante aire Coldplay que la música de Anthony Gonzalez ha tomado, pero por el momento no ha rebasado la línea. Y al límite de la frontera se está muy bien. Tan bien como para disfrutar de temazos tan grandes como ‘Midnight City’. M83 está de moda, así que el escenario estará a reventar. Lo que para algunos es una desgracia para otros es una bendición: a la misma hora tenéis a Codeine y a The Drums.
El otro día os decíamos que el de The Men es uno de los mejores discos del año. Al menos para mí. Son pura adrenalina, teen angst, fiesta, juventud y un homenaje perpetuo a todas aquellas bandas de los ochenta que dulcificaron una década, de otro modo, perdida para siempre. Si se centran en Open Your Heart todo irá bien. Si comienzan a recuperar temas de Leave Home a lo mejor nos entra un brote psicótico-depresivo a todos y cometemos alguna locura colectiva. Si no queréis correr el riesgo quince minutos antes comienza el concierto de SBTRKT.
Llegados a este punto de la noche tenéis mucho donde elegir: The Rapture, Death In Vegas, Obits, Matías Aguayo – Rebolledo o Aeroplane, entre otros. ¿Por qué pasar un rato en compañía de este chaval que se hace llamar AraabMuzik? Bueno, a mí me dejó fascinado con su hipnótica capacidad para teclear. Esa música de ordenador, esos ritmos repetitivos, ese trance continuo hacia ninguna parte. Podría ser una buena manera de acabar la noche tras un día muy, muy intenso.