Ya está bien de poco sentido crítico, de plegarnos a lo que dicen los medios que crean opinión, de repetir comentarios del tipo pesebre. El nuevo disco de Andrés Calamaro es malo y lo salvan los invitados como digo en el título. Si La lengua popular, que se publicó en 2007, era la de cal, ahora On the Rock es la de arena.
Y me da mucha pena porque tenía grandes esperanzas en Calamaro y ese savoir faire tan suyo. Ya el sencillo de adelanto, Los divinos, me hizo torcer el gesto y no las tenía todas conmigo, pero el balance de un montón de escuchas no ha hecho más que reafirme en la primera opinión.
Calamaro nos viene repulido, con el pelo bien cortadito, de traje impecable, pareciendo un dando y rodeado de una serie de invitados que más que restar, suman el doble y salvan los temas en los que participan, que casi son lo mejor del conjunto. Y no me quería meter con la portada, fea a rabiar y que se lleva por ahora el honor de la peor del año en curso del orbe latino. La podemos encontrar para espanto en rojo (edición deluxe y española), Argentina (azul), México, Colombia y Venezuela (verde), Estados Unidos (azul oscuro) y vinilo (gris).
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