Pues sí, es un horror. Seguramente para quienes descubrieran a My Morning Jacket con Z, Evil Urges no deja de ser un pequeño bajón (o, incluso, un mejor disco de estudio), pero para el resto, para quienes, por ejemplo, estamos enamorados de The Tennesse Fire, este nuevo disco de la banda de Jim James es una puñalada trapera, un gesto de enemigo ejecutado por el amigo en el que siempre confiamos.
Seamos serios: alguien en el grupo ha tomado algún tipo de droga mal cortada. O se ha empachado con los discos incorrectos. o ha perdido el rumbo. O necesitaba sacar un Metal Machine Music, un disco suicida, pero sin necesidad de llenarlo todo de ruido (total, eso ya lo hizo Lou Reed). Sea como sea, el caso es que alguien ha perdido el norte. Y el sur. La brújula en general.
Hay poco, muy poco de los antiguos My Morning Jacket en Evil Urges. Nada del misterio inicial y casi nada del grupo de rock intenso y polvoriento que un día fueron. Por supuesto, de aquellas baladas que parecían tocadas en mitad del desierto no queda ni el recuerdo. Y de esos ecos a Galaxie 500 que dejaban sus canciones, por carácter más que por sonido, ya no hay ni marcas.
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