Bertrand Betsch es para mí, junto a Dominique A, el representante más cualificado de la llamada nueva chanson francesa, en su versión masculina. El cantante no ha tenido la suerte del de Nantes en cuanto a respuesta popular allende de los Pirineos y tampoco le ha respondido la salud. Y su nuevo trabajo, Le temps qui’l faut, puede colocarle donde se merece aunque quizás para él el tren de la fama ya pasó hace años.
Le temps qui’l faut o el descubrimiento de Nathalie GuilmotAcaso la perdida de la voz en varios momentos decisivos de su carrera, primero tras la publicación de un soberbio debut como fue La soupe à la grimace (Lithium, 1997), recordemos por ejemplo aquella preciosidad titulada ‘La complainte du psycho killer’, cuyo encumbramiento coartó la operación de cuerdas vocales a la que se sometió un año después.
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