Bilboloop

Hay días en los que uno no debería obligarse a salir de casa y este sábado fue uno de ellos. Cansado y apático pensé que aquello sólo lo podía salvar un buen concierto y Mendetz se presentaba como un atractivo complejo vitamínico capaz de salvar el día. Una buena elección para la presentación del Bilboloop 2007, festival que dentro de un mes recalará en esta misma sala bilbaína.

Lo primero que me sorprende al ver a los cuatro barceloneses sobre el escenario es su corta edad y su aspecto de lo más cotidiano y cercano, como un grupo de amigos que te encuentras por la calle, lo cual demuestra que no es necesario disfrazarse ni dejar de ser uno mismo por el hecho de actuar ante un montón de gente. Tiene que ser el sueño de todo adolescente alcanzar la fama y estar en boca de todos cuando no has hecho más que empezar, pero desgraciadamente ésta llega por sorpresa, sin avisar y no es fácil estar preparado.

Guitarra, bajo, batería y teclados Casio, ese instrumento que ellos han rescatado y convertido en estandarte de ese sonido que tan bien funciona en su álbum debut y que en directo no terminó de convencerme. Demasiado amateur, a medio gas y sí, entiendo que todo esto es parte del sonido casio-punk que ellos defienden pero la culpa la tiene ese disco tan rotundo que ha hecho que muchos nos acerquemos hoy a verles y es una pena que no consigan alcanzar el mismo climax en vivo. Un escaso repertorio hace obligatorio el repaso al completo del disco homónimo. Suena The Ground, Sofa y The Boola Shines in the Pink Neon Room, temas claves de la banda y el público se muestra frío y apenas se mueve. Algo falla, ¿acaso no es Mendetz una de las propuestas más bailables de nuestro panorama musical?

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