En El País Digital decían hace días que Ruido es una obra cumbre del flamenco. Me da que se les ha ido un poco la pluma o, mejor dicho, el teclado, porque ni mucho menos el nuevo disco del cantaor reconvertido en cantante es tal cosa.
Lo que sí está claro es que el pellizco flamenco está más acusado en este decimoséptimo larga duración de jerezano que se hizo popular con Del Amanecer a costa de sacrificar su flamenco puro en beneficio de la canción popular.
No sé si habrá hecho bien José Mercé con ese empujón a su carrera, lo que sí está claro es que su bolsillo si que lo notó y que aunque ahora venda o no discos tiene un nombre entre el gran público.
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