A raíz de este Euria Ari Du de Joseba Irazoki, un amigo comentaba el otro día, en broma, la posibilidad de que Micah P. Hinson hubiese inventado parte de su pasado para atraer a la crítica ya los medios especializados.
Decía eso después de corroborar algo que yo también creo: que gran parte de la prensa musical sigue empeñada en fomentar la figura del artista maldito y doliente que en hablar de música. Si no tienes una trayectoria con morbo y dolor, no eres nadie, especialmente en estilos como el folk. Y las críticas de muchos discos hablan más de eso que de las canciones.
Pues bien, Joseba Irazoki, por suerte para él, pero por desgracia para su figura como músico, no tiene nada que vender en este sentido. Y, sin dolor de por medio, parece como si el mundo no quisiera ver. Y a los que sí vemos algo, nos queda el escaso remedio de apelar a la injusticia y al “si no fuera de aquí”... Escasa victoria para un disco como Euria Ari Du, la verdad.
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