El galés Euros Childs sigue poniéndose un traje más y más clásico en cada disco nuevo que saca, a veces acertando y en otras no. Mira que a mí me gustaban Gorky’s Zygotic Mynci, pero hay que reconocer que desde que los dejó (o quizás desde un poco antes de que tocase finiquitarlos), a Euros, nombrado durante un tiempo niño prodigio de la psicodelia británica, le han salido unas cuantas canciones-peñazo, de ésas que no hay manera de tragarse por mucho que te las pongas.
En este caso, con Cheer Gone, sí que ha acertado. Al contrario que en The Miracle Inn, aquí el de Freshwater East se ha olvidado de su pasión por la música progresiva y en su cuarto disco ha apostado por un regreso al pop soleado y de cocción lenta que doraba discos como How I Long To Feel That Summer. Posiblemente no es la parte más querida por los seguidores de Gorky’s Zygotic Mynci, pero Euros Childs ya dejó claro que su locura juvenil era precisamente eso “locura” y “juvenil” y que, por mucho que lo queramos, él ya está a otras historias.
Así dejando casi bajo mínimos lo progresivo, anulando también el folklore de su tierra natal (aquí presente en ‘O Ein Dear‘ y en algún que otro ramalazo) y acentuando el lado Surf’s Up de su música (¿O era el lado Sunflower?), a Childs le ha quedado otro disco bonito-bonito. De los que da gusto escuchar incluso aunque te acerques con pereza a ellos (a mí me ha costado tres meses ponerme manos a la obra, y calla que vino la Navidad para ponerme de buena voluntad y con suficiente tiempo libre para prestarle la atención que siempre le debo a Euros).
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