A decir verdad me he aburrido del hip-hop estatal, lo mismo que del fútbol, pero eso no quiere decir que le haya perdido la pista. El rap de aquí me parece por lo general inflado, sobrevalorado y falto de autenticidad, además de aburrido y monótono.
Muchos de estos adjetivos podrían aplicarse a la gran mayoría de las formaciones de hip-hop españolas, incluso a grandes estrellas que solamente hacen que mirarse al ombligo, vacilar y soltar chorradas en sus rimas poco creíbles.
Que aquí no hay guetos, que ninguno de estos chicos ha pasado necesidades, ni han vivido el apartheid y la discriminación de sus semejantes está claro. Y los ves con esa pinta de malotes y esa ropa de marca carísima y todo queda dicho.
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