Ayer por fin salía la primera parte del especial sobre los 50 mejores discos de electrónica del siglo XXI y el primer debate estaba servido: Daft Punk arriba, Björk abajo, puestos injustos… Lo habitual en una lista de música.
Hoy la segunda parte sigue demostrando que la década pasada no hubo un único género en la música electrónica sino que tantos como uno quisiese encontrar. Volvieron los grandes maestros, también por fin. La Indietrónica dejaba nuevas obras de referencia a la vez que perdía fuelle en según qué propuestas, la música negra se mantenía unida al House, mientras dicho estilo se reducía y por último, el Big Beat dejaba paso a nuevos sonidos para todos los públicos.
¿La electrónica muerta? No. Está más viva que nunca.
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