Espanto

Tiremos de superlativos, que el título del disco lo pide: Espanto son grandísimos, emocionantísimos y todos los ísimos que vosotros queráis. Después de recopilar sus maquetas en Cantando en tu siesta y de compartir EP con Antonna (para dejar una de las canciones del año, ‘No cabe un tonto más‘), el dúo logroñés, pequeñísimo por concepto y por obligación, vuelve a grabarse en la intimidad para dejar salir a la luz ocho canciones como la copa de un pino.

Siguen tocando como si hubieran aprendido anteayer, pero ahora ya no hay quién les tosa. Sólo se les puede comparar con los grupos más personales, imprevisibles o únicos que haya dado España. Espanto crecen y crecen sobre sus propios pasos y sus propias pasiones: mezclando a unos Astrud acústicos (A ver si nos vemos) con Le Mans (¡Qué Casualidad!), manteniendo viva la luz que nunca se apagará de Vainica Doble y CRAG (‘La cotilla’) o siempre con TV Personalities guiándoles (esas canciones semidesnudas que parece que no aguantarían ni un arreglo más y que tampoco lo necesitan). Así se superan a sí mismos.

Y luego están las letras, golpetazos de genio en las que enfocan pequeños lujos y pequeñas miserias, las cosas normales a las que siguen si perderles el miedo: reuniones de ex-alumnos a las que sólo van los más aburridos de todos; finales de fiesta en los que se hace el ridículo; andar siempre con prisa en el mundo (Que cuando quedemos entonces te cuento, que hoy tengo prisa, nunca tengo tiempo); o cuando os ibais de juerga y tu amigo/a encuentra a alguien con quien liarse (yo pensaba que hoy tocaba exaltación de la amistad, pero estás con esa rubia y no me quieres saludar).

¡Vótalo!

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