Ama confirman en Exposición Permanente lo que muchos ya sabíamos, pero algunos aún se empeñaban en negar, aunque fuera por omisión: que los donostiarras no son un simple grupo paralelo, estigma con el que han convivido por sus conexiones con La Buena Vida (y al comienzo con Le Mans).
Como queriendo espantar este tipo de males, los de San Sebastián han acabado por hacer un disco cerca de lo inapelable, con más hits de los que (creo) eran conscientes de estar haciendo y algo que escasea: ganas de vivir. No sólo las tiene el disco, sino que las transmite.
Exposición Permanente invita a olvidar nuestras miserias y penas y caminar por el lado suave de la vida, no vaya a ser que de tanto ir por el salvaje acabemos todos tal malencarados como Lou Reed (o peor, con su chándal y su profesor de Yoga).
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