La noticia de su separación era más o menos esperada. La carrera de Manta Ray ha dejado ya muchos discos, varios de ellos entre lo mejor de la música española de los últimos años, pero parecía difícil que siguiera mucho tiempo, sobre todo viendo los últimos conciertos del grupo, que aplicaban el lema “mejor arder que desvanecerse” a todo su repertorio. También porque cada integrante del grupo andaba ya por un sitio de España y cada vez era más complicado reunirlos.
Para algunos ha sido una noticia positiva, sobre todo para los que creen que el grupo ya había dado todo lo que llevaba dentro. Para el resto, siempre nos quedará su abultada producción discográfica, que en doce años deja paradas suficientes como para que en Hipersónica hagamos un repaso en tres partes.
Manta Ray (1995) El debut en largo del grupo fue un golpe en toda la cara. No sólo dejaba en agua de borrajas a su primer ep y al single de presentación, sino que demostraba cómo la mayor parte de la primera generación indie había seguido los mismo patrones hasta aburrir a las ovejas. Y Manta Ray optaban por otra línea, mucho más emotiva y fácil de querer y, además, lo hacían con una solvencia instrumental fuera de duda. Ya no es que el debut sonase bien, sino que en directo dejaban con la boca abierta todos los que les veían.
Editores 0
Comunidad 0