Me da la impresión que con cada nuevo disco, Neil Hannon está logrando convertirse en una parodia de sí mismo. Éste es su décimo disco de estudio y ojalá me equivoque, pero su credibilidad está cayendo en picado y vaya que me pesa escribir esto porque le tenía en un pedestal.
No discuto si Bang Goes The Knighthood es un disco bueno o no. Suena de vicio pero repite los tics que The Divine Comedy ya nos llevan ofreciendo desde hace varias entregas y eso ya es ser repetitivo o cansino.
Al líder de The Divine Comedy le veo más ahora mismo de escritor de musicales con tufillo a alcanfor que como estrella pop, que sin duda lo es. Porque quién sin el más mínimo sentido del ridículo se presta a aparecer de tal guisa en la portada de su nuevo larga duración.
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