Coincido con los que dicen que el reciente disco de Feist, The Reminder, es un aburrimiento perpetrado por alguien que se ha sentido demasiado adulta.
Sin embargo, hay algo en 1 2 3 4 que me ha hecho cogerle cariño a la canción. No sé si será el toque de fingida alegría, la despreocupación de la melodía, el coro entre gospel y teletubbie o el horrendo (porque hortera es un rato) vídeo.
Quizás sea el falso toque a los Sufjan Stevens.
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