The Magnetic Fields han sido un grupo muy especial para bastantes de nosotros y para la propia música que escuchamos desde hace 20 años. La peculiar sensibilidad y lucidez de Stephin Merrit, su líder, dio a luz discos de lo-fi electrónico, sentimental e imprescindible como Holiday o The Charm of The Highway Strip (1994) ; obras de perfección pop pura y dura, como Get Lost (1995); y ese triple album exageradísimo, divertido como pocas y ecléctico hasta la médula que fue 69 Love Songs (1999), cuyas sorpresas y sonrisas nunca van a agotarse.
Pero la última década del grupo no ha sido precisamente mágica. El torpe I (2004) o el a ratos lúcido Distortion (2008) no pudieron esconder que la inspiración de Stephin estaba muy en horas bajas, algo que ya quedó clarísimo con el lamentable (porque lo lamentamos, sí) Realism (2010).
a pity she does not exist, a shame he’s not a fag
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