1980 fue un gran año para la historia de la música británica. En sólo 12 meses hubo al menos tres discos de debutantes que quitan el aliento, todos ellos marcados por una característica común: la búsqueda de una nueva psicodélica de guitarras influida por igual por la oscuridad post-punk y por el garage setentero. A priori, agua y aceite, pero en manos de gente como Teardrop Explodes o Echo & The Bunnymen confluencia natural de dos modos de ver la música.
Crocodiles, primer disco del grupo británico encabezado por Ian McCulloch, es junto a Heaven Up Here el disco elegido por Echo & The Bunnymen para tocar en el próximo Primavera Sound 2011. Es curioso que el grupo haya preferido estos dos antes que Ocean Rain, su disco incontestable y el más conocido. Si los pecados de joven son aquellos que nos avergüenzan de viejos, parece claro que Echo & The Bunnymen tienen poco de lo que arrepentirse.
Crocodiles: un debut crudo para un grupo emocionalEn Crocodiles, primer paso de una carrera intensa y algo infravalorada, cristalizan ya los motores de la música de Echo & The Bunnymen. Están las guitarras angulosas, cambiantes según el tema, con cierto aire sombrío a lo Joy Division, pero con bastante más querencia por lo que gente como David Bowie o Television habían hecho antes que ellos.
Editores 0
Comunidad 7