En música, el nervio se tiene o no se tiene. Es lo que hace que las canciones galopen, pongan al oyente a mil y levanten a un muerto. Muchos se pasan la vida buscándolo y lo encuentran, pero sólo ara un espacio corto de tiempo: son esos grupos que un día, después de una carrera más bien sin sustancia, se dan de bruces con hit explosivo.
Sin embargo, hay otros grupos que el nervio lo tienen de sobra, que lo encuentran incluso en las canciones más flojas. Por ejemplo, les pasa a mis queridos Les Savy Fav. Y ahora he descubierto que también les ocurre lo mismo a Oxford Collapse. ¿Dónde he estado mirando todo este tiempo? ¿Por qué he hecho caso omiso de los que los recomendaban? Ni idea: a veces pasa: a mí el nombre de Oxford Collapse me ha dado una pereza horrible hasta que me he puesto su Bits y allí estaba: el nervio.
Escuchado después de haber dado una oportunidad a sus discos anteriores, está claro que Bits no es el mejor disco de este trío de Brooklyn. Ese galardon se lo puede llevar sin problemas Remember the Night Parties, obligada escucha para quien haya sido, por ejemplo, seguidor de Superchunk y su pop ultravitaminado con guitarrazos.
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