Passion Pit tienen con Manners todos los boletos para convertirse en lo mismo que los MGMT fueron en 2008: el grupo de baile indie revelación de la temporada. Claro que si quisieran copiar la estrategia de los autores de Time To Pretend, eso implicaría tener tres canciones tremendas y el resto, muy irregulares.
Y no, no es del todo así: puede que en la distancia corta, en los singles, Passion Pit sean bastante menos infalibles que MGMT (la ya conocida ‘Sleepyhead‘ – youtube -, por buena que sea, no mira a la misma altura a ‘Kids’), pero, a cambio, el grupo acaba beneficiado en el largo recorrido de su disco, bastante más interesante que el de MGMT.
Passion Pit tiene todo lo que quieren hasta el exceso. Su problema podría ser el mismo que con el de tantos grupos de hoy en día: que desde que Arcade Fire pusieran de nuevo de moda la épica a todo trapo, muchos discos acaban por reducirse a amontonar cuantos más instrumentos mejor, a buscar los crescendos y a sacrificar las canciones en pos del “subidón”.
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