Una banda genial. Los Flaming Lips surgieron en Oklahoma a mediados de los 80, pero fue en los 90 cuando exploraron todos sus límites. Y teniendo en cuenta que la cabeza de Wayne Coyne y compañía está inundada por el mejor espíritu psicodélico, no se puede decir que sus experimentos hayan sido precisamente poco arriesgados.
Desde conciertos en aparcamientos hechos con la música de las radios de los coches allí presentes hasta películas de serie Z sobre unas peculiares navidades en Marte, los Flaming Lips han construido su carrera gracias a una imaginación multicolor que también se ha visto plasmada en discos como Clouds Taste Metallic, The Soft Bulletin, Zaireeka o Yoshimi Battles The Pink Robots, entre otros.
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