Los vikingos. En las fuentes escritas escandinavas, se llamaba viking a los viajes que organizaban para saquear regiones vecinas de forma estacional. Por ejemplo, en primavera. Times New Viking llegan, en desembarco rapidísimo, dispuestos a saquearte los oídos. En casa suenan a rayos. O a como debe sonar cuando te cae un rayo en la cabeza y sigues vivo. Supongo que cualquier sonido, entonces, se amplificará en tu oído hasta el extremo de deformarse. De sonar distorsionado.
¡Ah, bendita distorsión! Times New Viking ponen sus guitarras tan cerca de los amplificadores y meten tanto ruido, que sus canciones suenan ratoneras. O eso diría mi madre si las escuchase. Mi padre sólo diría que “es ruido”. Y ambos tendrían razón. Bendito ruido.
La cosa generacional funciona así: nosotros hemos crecido escuchando cómo de la distorsión más absoluta podía salir una canción chicle. No nos molesta que los discos estén mal grabados. Algunos hasta lo consideramos una manera de definirse. La baja fidelidad se puede utilizar como bandera de estilo.