Disturbed nacieron cuando el nu metal estaba en su mejor momento y como no había sitio mejor en ese saco de raros y curiosos en el que colocarlos se les incluyó allí. Pero la banda de Chicago ha sabido a mi entender reciclarse, no repetirse y sacarse esa espina que tenía clavada una vez que el nu metal es historia.
Siempre habrá algunos a los que Disturbed les parecerá una banda sobrevalorada o que deberían haberse separada hace tiempo, una vez que no van a hacer más otro Sickness ni otro Believe. Pero los de David Draiman nos han presentado una tarjeta para este 2008 como poco notable.
Pero Disturbed siguen sonando como siempre, la voz de Draiman es su mayor y mejor seña de identidad y aunque han afilado sus guitarras, cuya técnica han pulido y perfeccionado como si fueran a publicar un manual de uso, algo que habían comenzado en Ten Thousand Fists.
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