Lo sé, todos queréis que System of a Down se junten, que empiecen a girar ya mismo, y si de paso se acercan por el estudio a grabar algo tampoco estaría mal. Os entiendo porque a mí me pasa lo mismo. Pero en lugar de confirmarse la largamente esperada reunión, sólo tenemos algo de desinterés por parte de sus miembros cada vez que se les pregunta al respecto y los distintos proyectos en solitario de su vocalista, Serj Tankian.
El armenio debutó por cuenta propia hace ya tres años con Elect the Dead, un trabajo creativo pero algo fallido bajo mi punto de vista. La propuesta ganó algunos puntos con la interpretación en vivo Elect the Dead Symphony, donde se hizo con los servicios de toda una orquesta sinfónica para llevar sus temas por sendas distintas. De dicho proyecto es heredero directo Imperfect Harmonies, el trabajo más atrevido de este músico, cargado de experimentación y creatividad, aunque éstas no estén siempre aprovechadas de la mejor forma posible.
Si acercarse a su primer disco en solitario esperando encontrar ahí a System of a Down podía llevar a una ligera decepción, hacerlo con este segundo esfuerzo sólo traería consecuencias catastróficas. Y es que el cantante se aleja aquí más que nunca del grupo que le dio la fama, siguiendo todos los caminos posibles menos aquel en el que estamos habituados a verle, el del metal. Lo intenta, le pone muchas ganas, pero no todo funciona aquí como debería.
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