hardcore superstar

Para decir la verdad, le había perdido la pista a Hardcore Superstar, inevitable porque la cantidad de bandas que aparecen prácticamente cada día merecen también la atención. El año pasado editaron Dreamin' in a casket y fue entonces cuando retomé el interés por los suecos. Si hace unos meses suspendieron una parte de los conciertos de la gira española, se dijo que por una avería en el transporte pero realmente fue por un fallo de coordinación entre la oficina de management y los promotores de cada ciudad, el viernes sí que los pudimos ver en directo en Gijón. Y la verdad es que mereció la pena. Quien no haya visto a Hardcore Superstar sobre un escenario se está perdiendo un auténtico espectáculo de rock & roll. Candidato a figurar entre mis conciertos de este 2008, el del cuarteto supo mantener en poco más de una hora el pulso roquero que otras bandas del mismo pelaje son incapaces. Los de Göteborg venían acompañados de Crashdiet, una banda de sleazy rock a la que no llegamos a ver por un problema logístico pero los comentarios de los amigos eran que su pequeña ración había sido excelente. No hubo mucha demora entre banda y banda, algo de agradecer, y pronto aparecieron Hardcore Superstar con todo el glamour de su cantante, Jocke Berg, que mostró una increíble variedad de registros y fue uno de los puntales del gran sonido desplegado junto al batería Adde Andreasson con su pegada demoledora. Hardcore Superstar cambió su sleazy rock y punk rock por una mezcla entre trash y sleazy en su último disco de estudio, una mutación que en directo han formalizado en más caña y un sonido aún más compacto, derrochando energía y evidenciando deudas tanto con Metallica, Anthrax, Suicidal Tendencies y Ratt. Por ello, pareció lógico que en su repertorio haya desaparecido todo rastro de su material antiguo, no quedando sitio para los temas anteriores a 2006, a su disco homónimo. Hardcore Superstar fueron a por todas desde el primer minuto del recital con una selección de riff metaleros, una sección rítmica muy pesada y unas voces agudas, chillonas por momentos, como la de los mejores, y un repertorio en el que fueron a piñón. Need no company abrió el recital y la caja de los truenos, siguiendo con Medicate me y Silence for the peacefully, de su última entrega, o Hateful, Wild boys y My good reputation. El bis terminó con We don't celebrate sundays, con el público entregado completamente a los suecos. Después, el tipo del puesto de merchandising se hinchó a vender material de las dos formaciones. Sitio oficial | Hardcore Superstar Fotografías | Sergio Blanco

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