Confieso que tengo debilidad desde hace años por Cannibal Corpse que, como reyes del brutal death, han sido el referente y la inspiración para un montón de bandas que han surgido en los últimos veinte años. Lo suyo siempre ha sido el regodeo en lo feista, en lo políticamente incorrecto, yendo siempre más alla de lo tolerable por las sociedades bien pensantes.
Las portadas de sus discos siempre han sido obras de arte de lo freak, de las abominaciones más atroces, siempre con la muerte violenta como nexo de unión y seres de pesadilla rondando por ellas. En su último disco, Evisceration Plague, han vuelto a sus principios, tras el extraño arte de Kill, con unas imágenes de zombis desollados que no tienen pinta de pacíficos.
Once discos después de su debut, los norteamericanos nos vuelven a dar en los morros con una nueva ración de brutal death no apto para apocados ni para no iniciados en el metal más extremo, porque no nos engañemos lo que encierra este compacto es pura apisonadora destroza cerebros.
Editores 8,5
Comunidad 2,6