Lejos queda ya el rock con el que Hamlet, gracias a su primer disco titulado Peligroso, se dieron a conocer allá por el año 1992. Es cierto que no hizo falta demasiado para que la banda apostara por un sonido bastante más rudo que el de sus inicios, ya que en su segundo álbum, Sanatorio de Muñecos, se produjo el primer salto, pero tras 17 años de carrera y nueve discos en su haber podríamos decir que La puta y el diablo es el trabajo más bruto de los madrileños.
Tampoco pasa todos los días que un grupo español acabe formando parte de un sello discográfico como RoadRunner Records y Hamlet lo ha conseguido con La puta y el diablo. Ahí los tenemos junto a otros pesos pesados como Slipknot, Dream Theater o Machine Head. No es ninguna tontería, con este movimiento se aseguran una excelente distribución del disco a nivel internacional. Algo que la banda se merece, sin duda.
Como decía al principio La puta y el diablo es un disco bruto y sin demasiadas concesiones. Hay alguna que otra melodía por parte de Molly, como podemos apreciar en el corte que abre el disco, titulado ‘El hábil reino del desconcierto’ (GoEar), pero no van por ahí los tiros.
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