Aunque Nostradamus, el último disco publicado por los legendarios Judas Priest, fue puesto a la venta el pasado mes de junio, y lo he estado reproduciendo incluso desde días antes de su lanzamiento oficial, el análisis del mismo se me ha atragantado hasta finales del mes de septiembre, y eso ha sido por una razón muy clara: escucharlo es para mí como una digestión pesada.
El regreso de Rob Halford en el año 2003 a la banda británica dio como resultado un álbum sobresaliente titulado Angel of Retribution, en el cual se resarcían de una época poco propicia con Tim Owens al micro. Teniéndonos pues a todos los fans contentos con el regreso a los buenos tiempos que nos habían ofrecido, los Judas se atrevieron a ir más allá, anunciando su primer álbum conceptual en casi cuatro décadas de carrera.
Sin embargo, no es lo mismo hacer un British Steel, que hacer un Avantasia, aunque ambos sea totalmente meritorios a su manera. Sin duda, Judas Priest son los mejores para lo primero, y tras su reunión demostraron que seguían siendo capaces de ello; pero Nostradamos nos muestra que no valen para lo segundo, y aquí es donde viene el batacazo que representa este álbum doble.
Editores 9
Comunidad 7,3