Lisabö

Al final, más allá de cualquier otra consideración, un concierto es para pasarlo bien. Vale: no todos los conciertos. Pero sí buena parte de ellos. Y sí, desde luego, en un festival. ¿Y quién ha conseguido que me lo pase mejor en este Primavera Sound 2012? Justice. Me da igual que su electrónica no sea delicada ni vanguardista, es divertida. Y eso me basta. No concebía mejor cierre a tres días de trepidante aventura musical que la actuación de Justice. Fue todo lo que se podía esperar de ella. Y fue el broche de oro a un día cargado de otros grandes conciertos, como el de Lisabö, que estuvieron a un nivel sencillamente por encima del bien y del mal.

Veronica Falls

Mi día comenzó con Veronica Falls. En Hipersónica les adoramos. Motivos no faltan. Su primer trabajo es espléndido. Es pop, es oscuro, es fresco, es nostalgia y es futuro. Fue el disco indie pop del año pasado y buena parte de los asistentes al festival se congregaron en el escenario Mini. ¿El resultado? No estuvo mal. Pero no mucho más. El indie pop es un bonito juguete que suena maravilloso en disco pero que se diluye en el directo. Una palabra: actitud. Les faltó actitud y ganas de comerse el escenario, recogidos en su imagen, sin ir más allá. Está bien, la hora no ayudaba. Pero un concierto es algo más que repetir a la perfección las canciones del estudio. Es transmitir. Y a Veronica Falls, como a tantos otros grupos indies en directo, aún les falta transmitir. (6’5)

Lisabö

Un concierto es esto. Una banda es esto. Lisabö son la mejor banda nacional a día de hoy. Una burrada que tiene en su haber una de las discografías más delicadas, talentosas y regulares de los últimos veinte años. Toda su angustia existencial fue trasladada al escenario Ray-Ban de un modo magnífico. Dos guitarras, dos bajos y dos baterías. Lisabö lo hacen todo doble. Karlos Osinaga es un animal. Tras su rastro, el de sus contorsiones desesperadas sobre el micrófono y en torno a su guitarra, el resto de la banda se dejó literalmente el alma en la actuación. Aún había cierto sol pero no importó. Lisabö son tan buenos que supieron sobreponerse a la hora y a las circunstancias para facturar una actuación espectacular, agresiva y profundamente emocional. Como su música. Impagable la imagen de los miembros de la banda extasiados por su propia creación, arrastrados por el suelo, mostrando físicamente la desesperación que transmiten con su música. Increíbles. (9’5)

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