Tres años después, Lily Allen tiene con It’s Not Me, It’s You una difícil tarea por delante. Alright, Still fue uno de los discos más divertidos de todos los que han logrado infiltrarse en el mainstream en los últimos años. No sólo tenía un hitazo como ‘Smile’, que enganchaba a (casi) cualquiera, sino que las canciones que le acompañaban brillaban muy alto, contaban historias divertidísimas y no sonaban nada planas.
Lily Allen, que aterrizó en el estrellato pop con la cabeza loca y mientras otros enarbolaban con ella la bandera de la “generación Myspace”, tiene que cumplir con la tarea de seguir sorprendiendo a los más exigentes al tiempo que da más éxitos asumibles por las radiofórmulas. Por mi parte, el resultado me deja satisfecho. It’s Not Me, It’s You no es Alright, Still, sino un disco un poco más soso. Pero sólo un poco y se agradece que no haya habido debacle.
¿Es el disco que su multinacional esperaba de ella? Nunca se puede adivinar, pero al menos tres canciones se merecen el número uno de las listas mainstream actuales más que otras muchas que las copan. ‘Not Fair‘, por ejemplo, con su ritmo trotón, el discurso atropellado de Lily y un gran estribillo, por ejemplo, debería servir como segundo single. Es mejor, desde luego, que la algo más normalita ‘The Fear‘.
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