No, no se ha perdido por Jamaica ni se le ha explotado ninguno de sus nuevos implantes ni ha sido devorada por los tábanos. Amy Winehouse, contra la creencia popular, sigue viva y coleando y dispuesta a lanzarse de una vez a la piscina con su tercer álbum. Porque cuatro años dedicándose a tostarse al sol y a consumir cualquier sustancia que se le ponga por delante – café, gelatina, alcohol de quemar… – son demasiados en una carrera marcada por los deslices personales.
La Winehouse ha anunciado que el disco verá la luz antes de seis meses, es decir, en torno a enero del 2011, y que se trata de un trabajo muy similar a Back To Black, su fantástico segundo disco que la confirmó como una de las mejores artistas que hemos visto en los últimos años – mierdas personales y borracheras escénicas aparte.
El disco tardará seis meses como máximo. Va a ser muy parecido a mi segundo disco, donde hay un montón de rollo ‘jukebox’ y canciones que son… simplemente ‘jukebox’, vamos. [...] Tiendo a escribir todo en primer lugar. Actuar en directo es practicamente cualquier cosa para mí... No puedo esperar a tener canciones nuevas para tocar en vivo, la verdad.
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