Que vaya por delante que cuando Nelly Furtado dio el salto a la escena musical mayoritaria, me quedé gratamente sorprendida con temas como el estupendo ‘Try‘, una canción que todavía conservo en alguna lista de reproducción sin vergüenza alguna. Después dio un giro, esperado por otra parte, hacia un estilo mucho más comercial, se apuntó a colaboraciones más o menos salvables con Timbaland, pero desapareció de mi radar y comenzó a aburrirme como tantas otras que intentaron lo mismo que ella sin conseguirlo.
Haciendo un esfuerzo mental superior y todo un ejercicio de autodisciplina, me he obligado a escuchar Mi Plan, su nuevo disco, del que sólo sabía que estaba escrito en español. Después de haberlo escuchado, me habría gustado no saber nada más. Partiendo de la base de que ha habido muy pocas incursiones exitosas en el pop mainstream de intérpretes angloparlantes intentando hacer pinitos en español, no tenía demasiadas esperanzas en que Nelly se librara. Máxime después de haberla escuchado antes con Juanes, aunque en aquel experimento le salvó la papeleta el colombiano.
Juntando todos estos ingredientes, después de haber escuchado el disco, sólo puedo decir que me he equivocado muy poco. Vamos, que no hay por donde cogerlo. Ha habido canciones, como ‘Mi Plan‘, que no he podido escuchar enteras para tratar de conservar mi escasa salud mental; otras en las que la voz nasal y el acento repelente de Nelly me han tumbado de espaldas, como ‘Sueños’. No sé si entrar o no a analizar las letras, porque dejan a una mezcla de miel, azúcar y leche condensada a la altura de un puñado de arena. Creo que es lo más empalagoso, pegajoso, edulcorado y estremecedor – y no en el buen sentido – que he escuchado en lo que va de año.
Editores 1
Comunidad 4,8