Hasta el de Muse, el concierto de Keane que vi hace unos años en Madrid, cuando giraban presentando aquel debut que medio mundo exprimió hasta la última gota y donde todas y cada una de las canciones tenían sustancia. Hopes And Fears fue, posiblemente, uno de los mejores discos del 2004 y uno de los que muchos atesoraremos a lo largo de los años para volver a disfrutar de su sonido.
Under The Iron Sea no consiguió, desde mi punto de vista, emular la originalidad y autenticidad conseguida, y a pesar de los éxitos de ventas y de las listas que copó, me dejó fría.
Y dos años después, nos llega Perfect Symmetry; un aperitivo en forma de descarga gratuita, ‘Spyralling’, que comenzó a encontrar entre el público rígidos detractores y apasionados fans, y ambos se encontraban en los mismos puntos. ¿Demasiado ochentero? Es posible. ¿Pero por qué una influencia ha de ser peor que otra, o más detestable su obviedad? Muchos quizá sientan traicionada la esencia del grupo por este motivo; el sonido de la década más extravagante ha ido de la mano de la inclusión de nuevos instrumentos como la guitarra acústica o el sintetizador.
Editores 4
Comunidad 6,4