El reggae tendría que ser usado como calmante de todos los males de la sociedad. No hay una música que transmita más buen rollo que ésta. Calma hasta un cambio de última hora de la sala, ya que el concierto de The Wailers se iba a celebrar en la Joy Eslava madrileña y al final fue en la sala Heineken.
La información de este cambio nos la encontramos algunos de prensa en el momento en que nos preparábamos a entrar en la sala de Arenal, donde ponía un cartel que decía que el concierto se había trasladado a la Heineken. En el MySpace de The Wailers aún sigue poniendo que el concierto era en la Joy y la propia organización te decía ayer que se había enterado la misma mañana del concierto. Mientras, la gente que había comprado las entradas lo sabía hace dos semanas.
No pasa nada, para eso estaba el concierto de ayer, para olvidarse de problemas y disfrutar del reggae de la banda que acompañó a Bob Marley, aunque sólo quede de la formación original Aston “Familyman” Barrett, el bajista que décadas más tarde sigue conservando su particular estética, y empezase al final con 45 minutos de más de la hora marcada.
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