A Saucerful of Secrets

Nadie duda de que con The Piper at the Gates of Dawn, el cuarteto de estudiantes que se hacían llamar Pink Floyd consiguieron cuajar uno de los mejores álbumes debut de la historia, y aunque su despertar mediático ya había comenzado con la publicación de singles como ‘Arnold Layne’ o ‘See Emily Play’, la verdadera explosión se produjo con su primer larga duración. A pesar de ello, no todo eran alegrías en el seno de una banda que era adorada e incomprendida a partes iguales.

El abuso de las drogas por parte de Syd Barrett provocaba que el líder de la banda estuviera cada vez más alejado de la realidad, algo que no sólo tenían que sufrir sus compañeros de puertas adentro, sino que también se hacía patente en las presentaciones en directo, cuando el cantante llegaba a desconectar por completo de la actuación. De este modo, la misma causa de su genialidad se estaba convirtiendo en el principal peligro para la estabilidad del conjunto, haciendo de él un arma de doble filo cada vez más insostenible.

Valga como ejemplo la ocasión en que la banda fue elegida para telonear a Jimi Hendrix en su gira británica, a mitad de la cual Barrett tuvo que ser sustituido de forma temportal por David O’List, por aquel entonces guitarrista de The Nice, para poder completar las fechas. A pesar de todo, él se esforzaba por intentar demostrar a sus compañeros que podía seguir siendo estable, aunque de forma infructuosa como demuestra la triste anécdota de la canción llamada ‘Have You Got It Yet?’, que Barrett no conseguía enseñar a sus compañeros a pesar de sus reiterados esfuerzos dado que cada vez que se ponía a tocarla, lo hacía de una manera distinta.

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