Cuando escribí mi artículo sobre los mejores discos de la primera mitad del año, me resistí a incluir el fabuloso nuevo álbum de Alexander Tucker, pero no porque su calidad me generara dudas, sino porque apenas acaba de empezar a escucharlo, y preferí reservarme para su crítica en condiciones. Esta misma que ahora leéis, claro está.
Mi predilección por los grupos de música capaces de dotar a su sonido de proporciones épicas siempre ha estado presente, y bien se puede decir que eso es algo que Tucker consigue como el que más. No obstante, lo más impresionante de todo, es que este tío construye temas de envergadura colosal a base de folk, con guitarras acústicas, violines y poco más.
Realmente, uno no se hace a la idea de la dimensión que alcanzan sus composiciones hasta que las escucha. Valga como ejemplo ‘Here’ (Imeem), canción que pone punto y final al LP, para entender mejor a qué me refiero. La composición parte de prácticamente nada, un ritmo de andar por casa; pero de forma lenta, perezosa, comienza a desarrollar un drone gigantesco que acaba aplastándolo todo a su paso.
Editores 0
Comunidad 0