Bruce Springsteen

Soy de los que prefieren al Springsteen cabizbajo y polvoriento que al rockero épico y pelín (chss, sólo pelín) demagogo (entendido por ese que aparece en algunos discos en los que “mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, trata de mantener el poder” conseguido; que no se me enfaden sus acérrimos a las primeras de cambio).

Creo que Bruce (como le llaman sus seguidores, así, como si fuera uno más de la familia) no es infalible, pero sí uno de los creadores de rock estadounidense con un bagaje más sentimental de los últimos treinta años. Posiblemente, siempre lo pondré en las listas de ‘clásicos’ detrás de gente que ha cometido más errores pero cuyas canciones eléctricas me siguen apabullando (pienso en Neil Young) o de Dios, pero estará entre mis diez favoritos seguro.

Eso sí, mucho me temo después de oír Magic unas cuantas veces que éste no va a convertirse en uno de mis discos preferidos del Boss. No es más que una nueva ración del Bruce encendido y coreable, del que se puede disfrutar en las grandes giras, del que pone a cien la E Street Band. Nada malo, claro. Para sus fans, lo mejor.

¡Vótalo!

Editores 6,7

Comunidad 7,5

Actividad de la comunidad