Pearl Jam, la banda nacida de las cenizas de Mother Love Bone a principios de los 90, lleva siendo desde su primer álbum (Ten, 1991) uno de los mayores referentes a nivel mundial dentro del panorama del rock alternativo (ampliable al del rock en general, añadiría). Con discos como Backspacer, que supone el noveno de su carrera, lo tienen fácil para que esto siga siendo así. Los de Seattle quieren hacernos olvidar cualquier atisbo de desconfianza que pudiéramos haber sentido hacia ellos o hacia su sonido en sus álbumes menos inspirados. Y lo consiguen.
Tras la primera escucha la sensación general es de plena satisfacción, de haber pasado un buen rato sin ser conscientes del paso del tiempo. Como cuando uno entra al cine y tras dos horas de película se levanta de la butaca con la certeza de que no han pasado más de 10 minutos. Lógicamente cada cual tiene sus gustos personales y habrá temas que le gustarán más que otros, pero es difícil toparse con un corte en este disco que desprenda esa desagradable sensación de que es muy inferior al resto. O de que ha sido incluido por rellenar. O de que la banda tenía un mal día. Nada.
Desde el primer momento, cuando Backspacer abre con ‘Gonna See My Friend’ (YouTube), es fácil darse cuenta de que Pearl Jam se lo ha pasado bien componiendo y grabando este disco. Un tema corto, movido, directo, muy rockero, con Vedder dejándose las cuerdas vocales como si esta fuera a ser su última vez. Todo eso en menos de tres minutos. Y a por ‘Got Some’, que es el siguiente. Otro trallazo de tres minutos y dos segundos, que para temas largos ya están otros.
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