
Cuando escribí mi artículo sobre los mejores discos de la primera mitad del año, me resistí a incluir el fabuloso nuevo álbum de Alexander Tucker, pero no porque su calidad me generara dudas, sino porque apenas acaba de empezar a escucharlo, y preferí reservarme para su crítica en condiciones. Esta misma que ahora leéis, claro está.
Mi predilección por los grupos de música capaces de dotar a su sonido de proporciones épicas siempre ha estado presente, y bien se puede decir que eso es algo que Tucker consigue como el que más. No obstante, lo más impresionante de todo, es que este tío construye temas de envergadura colosal a base de folk, con guitarras acústicas, violines y poco más.
Realmente, uno no se hace a la idea de la dimensión que alcanzan sus composiciones hasta que las escucha. Valga como ejemplo ‘Here’ (Imeem), canción que pone punto y final al LP, para entender mejor a qué me refiero. La composición parte de prácticamente nada, un ritmo de andar por casa; pero de forma lenta, perezosa, comienza a desarrollar un drone gigantesco que acaba aplastándolo todo a su paso.
Ese mismo espíritu de ritmos monolíticos que se erigen en medio de canciones engañosamente ligeras, y acaban haciendo de éstas descomunales ejercicios de lo que podríamos denominar doom folk, en paralelismo claro al rocoso estilo del doom metal, es lo que hace de éste un disco único entre todo el panorama discográfico que venimos escuchando durante este año.
Atmósferas impresionantes, casi opresivas, se hacen presentes en otros temas del mismo corte, como ‘Omnibaron’ o ‘Husks’. Pero hay también psicodelia y saturación en otras piezas igualmente brillantes, como ‘Energy for Dead Plants’, conformando entre todas un disco muy elaborado, estructurado a la perfección, y donde se hace patente la maduración de este artista.
La más accesible del disco es, sin duda, ‘Veins to the Sky’ (Imeem), y no en vano Tucker la ha elegido como una de sus favoritas. La mandolina eléctrica bombea notas, mientras la voz va dejando un punto onírico en el aire a su paso. No llega a resultar tan épica como la mayoría de las canciones que le rodean en el LP, pero tiene un deje de magia que la hace única.
Vaya pues desde aquí mi más enérgica recomendación para este disco de surrrealista portada, y canciones que nadie más se atreve a hacer. En él, encontraréis ocho hipnóticos mantras, de camaleónicas estructuras que no dudan en pasar de la magnificencia al minimalismo en cuestión de segundos, basadas en una forma inteligente y mesurada de ejercer la experimentación y la desbortante creatividad de quien siente que no tiene que rendir cuentas ante nadie. Os aseguro que no faltará en mi lista de mejores del año.
Sitio oficial | Alexander Tucker
Comentarios
Hola he estado intentando encontrar este album pero no lo encuentro por ningun sitio esperaba que me ayudases. Gracias.
No tiene mala pinta el disco, los dos temas que has puesto están bastante bien, no se como será el resto del disco pero los instrumentos que usa y de la forma en que los usa parece que no da para mucho, probablemente me equivoque pero impresión me da.
No es el estilo que más me guste pero sin duda es interesante escuchar temas así.
Saludos
A mi me has convencido. A ver si lo consigo por ahí.
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect