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Saioa - Matrioska Heart

Envuelto en un precioso diseño de una muñeca rusa, Matrioska Heart, segundo disco de la cantautora vasca Saioa, vuelve a colocar el listón muy alto. Dueña de una voz dolorida que recuerda a la de Thalia Zedek , los 60 minutos del segundo disco de Saioa demuestran lo que su debut ya había dejado bien claro: que en pleno florecimiento de la música folk con voz femenina al frente, ella tiene un espacio propio.

Por un lado, su registro vocal limita con la ex-Come, por el otro se mira en el espejo de Anari. No es ninguna de ellas, aunque maneja, como ambas, los recursos del minimalismo: una guitarra que suena desierto, un slide, un armónica muy de vez en cuando, incluso un acordeón. Punto y final: eso basta y sobra para emocionar y puntuar con sobresaliente.

He dicho sobresaliente y no me arrepiento: aquí está uno de los discos que más me está emocionando de este año. Me tiene cogido por el cuello, acongojado, desde que me lo puse hace dos semanas. No quiero jugar demasiado con el símil de la muñeca rusa, aunque el diseño me lo pone fácil. Pero es que, aquí, a medida que vas sacando y sacando muñecas, el resultado final se hace más y más grande.

Hey River’, que abre el disco, pone las cosas bien claras nada más empezar. En Matrioska Heart nos vamos a encontrar la desazón dulce (o no tanto) de Leonard Cohen, el tembleque pelín ebrio de Matt Elliot, los experimentos folk-blues de los grupos indie que mejor supieron hacerlos (de nuevo, Come) y un buen puñado de cosas más, todas ellas magníficas.

Según escucho a Saioa en estas noches de verano, me vienen a la cabeza muchas cosas gratas (o tristes, pero de esa tristeza con la que se disfruta): el recuerdo gozoso de las fiestas de los pueblos (‘Trapezioan’ – imeem – es la canción que me gustaría oír este verano, después de comer, cuando los petardos callan y todos duermen la siesta); la gente que he ido dejando atrás y que no voy a recuperar (grande, muy grande, cómo juegan acordeón y voz a lo Chan Marshall en ‘Like If We Don´t Care’); la primera canción que escuché de Neil Young; el día en que me di cuenta de que Low se habían convertido en uno de mis grupos favoritos; cervezas y risas en la playa…

Y aún sí, a pesar de que este disco ya se ha llenado con muchas partes de mi vida, sé que cuando me lo ponga en otoño aparecerán otras imágenes y en invierno, otras aún más distintas. ¿No es eso, precisamente, lo que hacen los mejores discos, nuestros favoritos? ¿No reside la magia de la música en ese poder para hablar de cada uno de nosotros con las palabras de otros?

En Matrioska Heart están, además de los ya citados Migala, Mark Lanegan, Cat Power, Nirvana... Y, sobre todo, está uno de los mejores discos del año en el panorama nacional. Todos los amantes del folk deberían echarle un ojo.

Discográfica | Moonpalace
Escucha | Is it possible – Saioa (mp3)

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