
Me alegra que los Bowerbirds sepan aprovechar el tirón de su disco del año pasado, Hyms for a Dark Horse. Si en principio casi nadie les hizo caso y parecieron quedar como un grupo para unos pocos, ahora están empezando a recibir la atención que se merecen. De ahí que, una vez que una discográfica mayor les ha fichado (tampoco es que hayan dado el salto a una multi ni nada por el estilo) y que ese disco vaya a ser reeditado, conviene recordar que gran parte de su talento ya había sido derramado en su primer ep, este Danger At Sea. que aún se puede conseguir pidiéndoselo directamente al grupo.
The Bowerbirds podrían formar parte de esa Weird America en la que el folk más tradicional sirve para escapar de la realidad y crear una nueva. Lo que pasa es que su mensaje es aún más hippy que el de Joanna Newson o el de Devendra Banhart. Justamente, ‘In Our Talons’, el single más claro de toda su carrera, repite aqui para volver a dejar constancia de su mensaje, entre acordeones, percusiones fabulosas y didididís.
No nos quedemos sólo en la Weird America. Los amantes de la música de Iron & Wine o los de las letanías menos lúgubres de Red House Painters tienen aquí un disco al que echarle el ojo, una buena puerta de entrada al grupo.
Al contrario que lo que promulgan grupos como Vetiver, la idea de The Bowerbirds no es tanto escapista o de crear una realidad nueva, sino más bien de concienciar, de cambiar el mundo. Vamos, mucho más cercana a la contracultura de los 60 que a los movimientos subterráneos de este inicio de siglo. En cualquier caso, y aún siendo muy notable su posicionamiento, lo que te gana por la mano es la música, canciones como ‘The Ticonderoga‘o ‘Bur Oak’, que suenan a barrio bohemio y a grupo callejero, a música pobre que no puede estar encerrada entre cuatros paredes, que tiene que tcoarse en la calle con un sombrero para quien quiera dejar algo al artista.
The Bowerbirds tienen un punto adictivo y sólo están a punto de forzar demasiado la máquina en la pelín tremendista ‘La Denigración’. Pero sacan cinco canciones como cinco soles de las seis que tiene Danger At Sea, una media muy alta como para seguir pasando de ellos o de su discurso pro-medio ambiente. Más minimalista que su disco largo, pero igualmente disfrutable.
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