Andre Williams & The Goldstars - The Bones (Crossroad Festival, 06-09-2007)

Víctor Rodríguez 9 de septiembre de 2007 0 comentarios

AndreWilliams Lo comentábamos todos los medios acreditados en el Crossroad Festival que era de juzgado de guardia que el público asturiano no se hubiera dignado a acudir al parking del estadio Carlos Tartiere para ver a un montón de grandes bandas de talla internacional.

Ya no valen excusas. Ni el precio de la entrada, ni el lugar, que estaba realmente bien acondicionado, con sus barras amplísimas, servicios higiénicos y demás requisitos básicos. Tampoco sirve que se diga que el cartel es muy ecléctico. Todo eso son pamplinas que lo único que valen es para demostrar que el público asturiano es una vergüenza en cuanto al tema musical se refiere.

Lo peor de todo es que ya se está corriendo la voz por ahí y llegará un día que ni la iniciativa privada ni, por supuesto la pública –el ejemplo de la cancelación del festival de jazz de Oviedo está ahí como reflexión- van a traer a esta región actuaciones interesantes que se salgan de lo meramente comercial.

Que un festival como el Crossroad haya sufrido tantos problemas para concretizarse y que por culpa de la falta de asistencia pueda llegar a no celebrarse en años futuros dice mucho de nosotros como asturianos. El Crossroad es el mejor festival europeo en lo que a rock, soul, blues y otros estilos musicales se refiere, y no solo en su primeras ediciones sino en esta del 2007. Y para colmo de males, a última hora se cayeron del cartel Kid Creole & The Coconuts, cuya actuación estaba prevista para el sábado.

The Bones No hay un Little Richard en el cartel de este año, pero sí que la noche del jueves pudimos comprobar que Andre Williams, una vieja gloria del R&B menos convencional, más outsider y grasiento, todavía tiene ritmo en el cuerpo.

Este viejete aficionado a los licores, apareció con un traje azul de película de gángsters acompañado de una banda soberbia, The Goldstars, procedentes de Chicago, que dejó pálida a la concurrencia que estaba entusiasmada con el devenir de Williams por el escenario.

Parecía un boxeador sonado, un tanto abstraído y con muy poca voz, pero su cortísimo espectáculo de poco más de tres cuartos de hora queda para enmarcar entre lo mejor del año. The Black Godfather, nombre con el que su banda le agasajaba y título de uno de sus discos más reconocidos, comenzó con Hallelujah, a ritmo frenético y cadencioso, y terminó también con el mismo tema.

Entre medias hubo baile, mímica, risas y desvaríos pero también canciones que recordaron a un Screamin’ Jay Hawkins menos esquizoide, a The Blues Brothers, a banda sonora de una blaixpotation, con Black pussycat, Let me put it in y la versión de Mustang Sally, de Wilson Pickett, como señas de que este tipo es genio y figura.

Y no hubo solo eso. Esta noche se pudo ver una lección de boogie woogie, jump blues y rock & roll a cargo del pianista y cantante neoyorkino Mitch Woods. Hubo una clase magistral de garage rock retro dictada por The Ramblin’ Ambassadors, formación canadiense liderada por el exHuevos Rancheros Brent J. Cooper, que nos presentó su disco de debut Avanti.

Y además, los suecos The Bones, una banda sueca de punk-rock con gran presencia escénica que recuerda a los mejores Social Distorsion, presentaron su inminente nuevo disco para Century Media, Burnout Boulevard, con temas como Flatline fever, y lo mejor de su repertorio. Un recital que mereció una grandísima ovación que mereció un bis.

Sitio oficial | Crossroad Festival

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