Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquÃ.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect
Según escribo esto, nieva en Logroño. SÃ, a finales de marzo. Lo hace con esos copos gigantes de la nieve primaveral, que en cuanto tocan suelo, se hacen agua. Y es curioso que vuelva a sonar, por enésima vez desde hace un mes, el disco de Beach House. Porque su música es eso: nieve de la de primavera. algo helada, pero de tacto suave y efÃmera sólo en un primer momento. Porque calarte, este disco te cala hasta los huesos. Pero da gusto que lo haga.
Recuerdo esa sensación. La provocaban también los discos de Mazzy Star. Los de Galaxie 500 hacÃan lo mismo, pero hasta ponerte los pelos como escarpias. Y los de Low, desde una perspectiva aún más lenta. Son tres de mis bandas favoritas. Dos de ellas, las últimas, me enloquecen hasta decir basta, hasta el punto de seguir todos sus pasos, incluso los tropiezos más absolutos. Asà que es lógico que Beach House me llenen. Y lo hacen con un disco al que se le pueden poner muchas pegas, pero casi ninguna se sostiene.
SÃ, es contemplativo. Y puede parecer algo frÃo. ¿Apático? La sensación puede ser ésa. ¿Que no recuerdas una sola canción después de que haya terminado? SÃ, eso es cierto. Pero da igual. A veces me canso de tanto estribillo chicle, de canciones continuamente metidas en mi cabeza, y me apetece un disco de sensaciones. De los que te rompen y te recomponen en 44 minutos. Devotion es de ésos.
La casa de la playa de este dúo de Baltimore no es como las de los Beach Boys. La suya es invernal: con la arena mojada y las olas encrespadas. Con los cristales empañados por el contraste. Y seguro que hay una chimenea, en torno a la que se componen esta canciones delicadas. Música pura en el mejor sentido del término. Sentimental sin necesidad de ser exagerada ni dramática ni llorona.
Hay muchos ecos: Del pop de los girl groups; de una factorÃa Spector en la que el jefe se hubiese tomado la vida con calma; de Nico (en los fraseos de Victoria Legrand). Si me apuráis, hasta de una música country creada en Alaska (¿eso existe?). El tono de la portada, entre lúgubre y festivo, entre cumpleaños y sesión de espiritismo, refleja bien la música de Beach House.
Yo estoy enamorado de este disco, no lo voy a ocultar. Si nada de lo que he citado os hace tilÃn, será complicado que Devotion os llegue siquiera a parecer algo. Pero si en algún momento os han gustado los mismos grupos que esta reseña invoca, hay material de sobra como para convenceros. Sus fans dicen que su primer disco es mejor, que éste es el flojo. Ya tengo una nueva tarea para estos próximos dÃas. De momento, me voy a la calle porque no me queda otro remedio, ya que hoy domingo me toca trabajar. Me llevo en el ipod el disco, asà la nieve estará mejor acompañada.
Sitio oficial | Beach House